MACHINE HEAD – BURN MY EYES (1994)
Para finales de los años ochenta, distintas escenas del metal ganaron terreno al posicionarse en el mainstream, brindando esplendidos conciertos en foros cada vez más grandes con giras que atraían a más adeptos. Las compañías discográficas (y subsidiarias) que acogían a las agrupaciones intentaron sacar el mayor provecho haciéndoles firmar jugosos contratos en los que, prácticamente, y a muchas de éstas, les obligaban a transformar radicalmente su personalidad, en favor de un sonido más "rentable".
Sin embargo, en pocos años, todo aquel triunfo aparente, fue derribado cuando las huestes "alternativas" encabezadas por el grunge acapararon la atención mediática. Parecía que un agujero en el cielo se abrió tragándose el trabajo de más de diez años de esfuerzo. ¿Quiénes sobrevivieron a semejante sismo? Por supuesto, Metallica, quienes gracias a su black album (1991), gozaban de una salud comercial y financiera titánica, y en menor escala pero haciendo una gran cantidad de ruido, los texanos Pantera, quienes contaban con los blockbusters Cowboys From Hell (1990) y Vulgar Display of Power (1992), siendo incluso considerados, como los "creadores" del groove metal.
Todo este rollo viene a tema, cuando en 1994, apareció el álbum debut de Machine Head, a quienes se les llegó a nombrar incluso, como los sucesores de Pantera; pero vayamos por partes.
Hacía 1991, Robb Flynn (el auténtico protagonista de esta historia) contaba ya con una pequeña pero contundente trayectoria en el metal: cofundó una de las bandas marca de la escena del Thrash, Forbidden, para desplazarse posteriormente a Vio-lence, con quienes grabó dos joyas indiscutibles (Eternal Nightmare (88) y Oppressing the Masses (90) labrando una personalidad sonora desafiante y agresiva. Sin embargo, pronto vio restringida su creatividad, al intentar experimentar con el sonido de la banda. Paralelamente, fundó junto al bajista Adam Duce un proyecto al que nombraron Machine Head (se creía que este nombre era un homenaje al famoso álbum de Deep Purple, pero, según testimonio del propio Flynn, sólo les gustó cómo sonaba la frase).
Grandes y conflictivas personalidades
Poco después completaron la formación con el baterista Chris Kontos y el guitarrista Logan Mader, e iniciaron labores para componer su propio material. En el inter, Flynn oficializó su salida de Vio-lence para dedicarse de tiempo completo en su nuevo proyecto, el cual a lo largo un año, cobraría bastante fuerza, siendo fichados en 1993 por Roadrunner Records, para grabar su debut.
Burn My Eyes retiene la base técnica del Thrash, lo cual ayudó a que militantes y aficionados de la escena de la Bahía de San Francisco conectaran con ellos rápidamente, sin embargo, su sonido era mucho más abrasivo, como un oleaje tempestuoso y denso de monstruosos riffs repetidos en afinación machacante y ritmos que acentuaban los quiebres con síncopas a medio tiempo; cuales golpes con filosas navajas, además, como cereza en el pastel, una buena cantidad de guturales inspiradas en el aullido sordo y sangrante de Phil Anselmo.
Flynn echó mano del caos social que ocurría en ese entonces, para llevar el eje temático de sus letras: disturbios sociales, tiroteos, abuso físico como mental, adicción a sustancias perniciosas. Un mundo en llamas derramando su sangre directo a nuestros oídos, y su derruido reflejo siendo el de nosotros, porque estos temas "controversiales", por mucho que sucedieran hace más de 30 años, permanecen como la nota principal en videos noticiosos, y son el pan con el que alimentamos el morbo colectivo que nos ciega, acongoja y brinda irascible satisfacción.
La foto promocional de 4 bestias enjauladas
El álbum abre duro y a la cabeza con Davidian macizo himno de inmensos decibeles y una temible historia detrás: Waco, Texas, 1993. Se ejecutó un asedio policial en los terrenos de la rama davidiana, secta cuyo líder, David Koresh, retenía suficiente armamento para abastecer a un pequeño ejercito, desencadenando una balacera que duró 51 días.
Davidian
La bestial Old se maneja entre una línea de bajo coagulada, el muro divergente de riffs mastodónticos, embates asesinos de batería y esas vocales ríspidas, que en conjunto, confeccionan esa acción cavernaria que insta a golpear los muros con el cráneo.
Old
A Thousand Lies despierta con malevolentes rasgueos, distorsión cruda sin límite y un medio tiempo que eclipsa la conciencia, yendo de un vaivén militante, hacia el abismo infernal de mil aguijones sangrándote el rostro. Ni que decir de los excelentes versos, una amalgama virulenta que sólo exalta la voracidad de las guitarras calcinándose.
A Thousand Lies en vivo 1995
None But My Own se desviste en melodías oscuras y retumbos al por mayor, dando la sensación de estar atrapado en una fábrica fundidora, con apenas unos leves halos de luz filtrándose por ningún lugar, mientras un asesino en serie acecha. El corte se siente sumamente abrasiva con esos riffs cíclicos taladrando y las percusiones que golpean inconmensurables.
None But My Own en vivo 1995
The Rage To Overcome es un maquinal corte que escupe riffs majestuosos, líneas melódicas punzocortantes y vocales tan furiosas como roídas. La dinámica rítmica sucede extraña, en sus quiebres y alargadas líneas guitarreras, como si se tratase de un breve simulacro del nu-metal por arribar.
The Rage To Overcome en vivo 1995
La magnifica Death Church va en contra de la religión organizada, y su malsana práctica de buscar ganancias monetarias a costa de los fieles, consumidos por una especie de inflijo mortal. Las guitarras atronadoras lanzan hondas descargas, resonando fúricas y decadentes, mientras el arreglo vocal es el mejor en toda la placa. Si bien, vamos a medio tiempo, este corte es un gigante a punto de caer para aplastarnos.
Death Church en vivo 1994
A Nation Of Fire se toma su tiempo, permitiéndonos ver, de lejos, la amenaza a desatarse: un malestar social hierve lento, empujando hacia el borde con riffs pesadillescos, el embate molido de las percusiones, y el accionar meditabundo en la voz, se transforma de inmediato en un mr. Hyde de forma obscena y caníbal.
A Nation Of Fire en vivo 1995
Blood For Blood es una delicia que revive la tormentosa esencia del Thrash de la vieja escuela, inyectándole cantidades industriales de ruido, distorsión ácida y baterías saturadas, a esa velocidad de relámpago, sazonanda con riffs y solos cual metralla. I´m Your God Now es una extraña "casi" balada, que desmenuza el consumo de drogas, pero no para castigar a los que sucumben, sino para unirse a la horda de condenados; el despliegue de la batería técnica, los riffs hondos y las vociferaciones desgarradoras, exudan esta experiencia que va de lo decadente al delirio supremacista.
Real Eyes Realize Real Lies es un torcido corte con grabaciones de los disturbios en los Ángeles durante 1992, resultando una ventana hacia la paranoia, el amotinamiento social y la necesidad de comprensión en medio del caos. La brutal Block despide como ejemplo perfecto de lo que se ejecuta en un slam: intensos golpes y patadas inducidos por el efecto hipnótico de las guitarras graves, vocales desesperadas a punto de mordernos y la batería batiéndose a velocidad aberrante por sobrevivir. Sin duda, el tema más Pantera del disco.
Como todo debut que ha alcanzado el estatus de clásico, Burn My Eyes tuvo un éxito instantáneo, sobre todo en Europa, en donde la banda fue sumamente aclamada por su voracidad y perseverancia. De calidad innegable y efecto abrasivo, esta es una escucha necesaria para comprender la amalgama de sonidos mordaces y corrosivos de los 90 (y se vuelve aun más bueno con cada nueva escucha).
Tracklist:
1.- Davidian
2.- Old
3.- A Thousand Lies
4.- None But My Own
5.- The Rage To Overcome
6.- Death Church
7.- A Nation Of Fire
8.- Blood For Blood
9.- I´m Your God Now
10.- Real Eyes Realize Real Lies
11.- Block
%2014.15.34.png)


Comentarios
Publicar un comentario