METALLICA – LOAD (1996)
Los años noventa fue una etapa extraña para el metal. Después de una década entera de alumbramiento, formalizando la elemental variación de subgéneros que desperdigaban olas enteras de poderío sonoro entre bailarinas exóticas, sísmos, incendios e inundaciones, explosiones nucleares, violencia callejera, guerras futuristas, ejecuciones públicas, críticas a la derecha e izquierda política por igual, asesinatos en masa, hordas de zombies, mutantes y monstruos mitológicos o espaciales, máquinas enloquecidas buscando erradicar a la raza humana; el metal gozaba de un estupendo estado de reconocimiento comercial.
Eso cambió súbitamente con la irrupción de la "nación alternativa", lídereada principalmente por el grunge, acaparando la atención mediática e instaurando una fórmula que cambió la manera en la que las bandas debían venderse a partir de 1992 en adelante. Metallica fueron de los pocos que sobrevivieron sin aparentes rasguños, y eso, gracias al éxito descomunal de su Black Album.
La auténtica ley en el metal: Ulrich, Hetfield, Hammett y Newsted.
Sin embargo, con la llegada de los próximos años, incluso ellos tuvieron que "reinventarse" para encontrar un sonido que encajara con la trastocada resonancia que se escuchaba en la radio y se televisaba masivamente por MTV. Una nueva clase de metal estaba surgiendo, permitiendo a sus emisores abordar incluso temáticas más intimas, igual de críticas, e incluso, socialmente "significativas". Y no se diga de las rocambolescas estratagemas auditivas en donde se integraban elementos en apariencia no compatibles con los embates monstruosos de, dígamos, el Thrash o semejantes.
Elegantes caballeros...
De este modo, James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Jason Newsted, ingresaron al estudio en mayo de 1995, de nuevo bajo la tutela del infame Bob Rock, para componer y grabar su álbum más polémico hasta ese momento. Si bien el enfoque de su anterior trabajo distó del ADN sonoro de sus discos de los ochenta (pero siempre en clave de agresividad máxima), las nuevas canciones mostraban una mutación tajante y multisenrorial, añadiendo a su método estilos ajenos como country, blues, rock pesado tradicional e incluso, algunas pizcas de pop y grunge. Todo lo anterior, en pos de una declarada "evolución melódica"; concepto muy sonado y justificado en aquel entonces.
Posando con nuevo look
El resultado de las sesiones que finalizaron en abril de 1996, fue sin duda, un mezclado de influencias tan personales y distantes que a más de un fanático de hueso colorado aullentó. Load salió a la venta el 4 de junio de ese año, y si bien, es un álbum mejor que digno, tuvo que cargar con el doloroso estigma de tratarse del sexto en la trayectoria de los implacables héroes y dioses del Thrash metal. Y si bien, la etiqueta más efectiva para este trabajo es el de "Metal alternativo" no deja de parecer un acercamiento acérrimo al heavy rock que bandas como Mötley Crüe hubiesen matado por tener.
¿Depechellica?
La apariencia de los integrantes se volvió, por decirlo de alguna forma, ejecutiva. Desprendidos de esa aura juvenil de metalero irresponsable, las imágenes promocionales los mostraban con surtidos vestuarios que iban desde el rocker despreocupado, una pandilla de mafiosos italianos o incluso, artístas conceptuales con rimel en los ojos. Incluso el estilo gráfico fue modificado radicalmente. El logotipo tan reconocible e impactante, se intercambió por uno que dictaba el nombre de la agrupación en una forma expresa, mientras el arte en la portada, cuyas épicas ilustraciones de antaño exponían maravillosamente el concepto de la música, ahora resultó en un desbarajuste abstracto de sangre y semén, cortesía del "artísta" arcano Andrés Serrano.
Sonido y look renovado
Y arrancamos de lleno con una pieza contundente de heavy metal pulido en Ain´t My Bitch, donde los riffs vertiginosos y vocales rasposas te golpean sin templanza, luciendo su nuevo músculo, poderoso, lustre y calumnioso; estallando como dinámita en un gozo de headbanging supremo.
Ain´t My Bitch en vivo 1997
2 x 4 tiene un armazón igual de duro, impenetrable, circular y aunque menos brillante. Si bien se mide para derribar muros con su acción atronadora y compases dominantes, la resonancia de boogie rock que se le percibe juega tanto a favor como en contra en su groove intensivo.
2X4 en vivo 1995
La oscura The House Jack Built se toma su tiempo y sale de la penunbra en un estallido espectacular de riffs descomunales, despuntando con texturas que ganan densidad al tiempo que nos introduce en un serial de horrores psicológicos y torturadas vocales emitidas con un talk box acaudalado.
The House Jack Built
Until It Sleeps extiende el misterio en su épico blues metal de referencias bíblicas y enfermedades mentales; explotando en una red excesiva de guitarras fuertes y lóbregas, resonancias de ultratumba, rítmos corpulentos y amenazadoras vocales cuyo rigor tenebroso hiela la sangre.
Until It Sleeps
King Nothing se atreve a experimentar y ciertamente se agradece, manteniendo la tensión a tope en todo momento y dejándonos saber, mediante su chillido introductorio y curtida línea de bajo, el impacto mayúsculo que se viene. Su ejecución implacable luce con elegancia, cohesionando a la perfección, con el rugido furioso de las vocales y el muro de riffs tempuestuoso.
King Nothing en vivo 1997
Hero Of The Day nos brinda el primer respiro en esta montaña rusa de atracciones fatales. La resonancia acuosa y texturas templadas de este medio tiempo, que en ningún instante carece de fuerza (su sección media es hermosamente caótica) nos muestra ese lado artístico y sensible de Metallica, en una madurez compositiva variada e innegable.
Hero Of The Day
Bleeding Me nos regresa a esta tensión exquisita, oscura y con una letra poéticamente espinosa. Todo en ella es perfecta, desde el discreto escritinio melódico inicial, hasta esa texturización colérica que te daña y embarnece al mismo tiempo. Los quiebres poderosos, las vocales dolidas, el surtido de riffs encalidados que abrazan la batería imperiosa, elevando una polvareda de resonancias quirúrgicas.
Bleeding Me
Cure tiene una acción socarrona que desciende hacia una recta de guitarras musculosas, voces dobladas que le imprimen un aura de crooner peligroso, aunque la dinámica resulta de lo más convencional; si bien funciona gracias a su solo sombrío y a la pegajoza corpulencia del riffeo constante.
Cure
El evidente cariz de southern rock en Poor Twisted Me inyecta una esencia de extrañeza y amenaza que no termina por desarrollarse. Aquí el factor que la hace funcionar es la incesante distorsión que chorrea fuego tanto en la pared mugrienta de riffs aprensivos y vocales desafiantes.
Wasting My Hate tiene algo del corte anterior, en cuanto a esencia sureña, sin embargo, rompe de inmediato en una muy sana diatriva de síncopas malevolentes, texturas como metralla al rojo vivo y vocales que escupen los fraseos como granadas sagaces.
Wasting My Hate con Jools Holland 1996
La sorpresa mayúscula en toda la placa, resultó sin duda la melancólica Mama Said, un corte por derecho propio country. La puesta principal se la lleva la guitarra acústica de Hetfield, mientras los fraseos de bajo y guitarra eléctrica son meramente adecorativos, sin embargo, no dejan de complementar el clímax sublime y reflexivo. La letra resulta tan sincera, que aún duele.
Mama Said
Thorn Within nos empuja en su zigzagueo de riffs mordaces, pesados, excelsos ritmos de quiebres sútiles, la intensidad en las vocales tejen una atmósfera efectiva, hipnótica y procaz. Ronnie se siente redonda, convincente, con fraseos enervantes y guitarras que lucen, aunque su sintonía se mantiene líneal. Si anteriormente podríamos detectar temas que compactan la veracidad del álbum (es decir, de relleno), este encabeza el listado.
Si se llega intacto a este punto culminante del álbum, la recompensa estalla en manos de The Outlaw Torn una pequeña obra maestra que desata todo su caos y oscuridad en casi diez minutos de riffs calumniosos, batería machacante, bajeo directo y vocales siniestras que nos regalan una épica de texturas polvosas, tiros de gracia, escupitajos de fuego y reflexivos lamentos que nos instalan en el centro del conflico de este narrador salvaje y desgarrado.
The Outlaw Torn en vivo 2019
Acusado y menospreciado por años, Load es un trabajo que ha ganado revindicación y gozo conforme los viejos fans le han brindado una segunda oportunidad y las nuevas generaciones se deleitan con su exploración sonora tan de los noventa, mostrando la maestría de Metallica en adaptarse a los tiempos sin perder jamás el mérito y coraje que los distingue.
Tracklist:
1.- Ain´t My Bitch
2.- 2 x 4
3.- The House Jack Built
4.- Until It Sleeps
5.- King Nothing
6.- Hero Of The Day
7.- Bleeding Me
8.- Cure
9.- Poor Twisted Me
10.- Wasting My Hate
11.- Mama Said
12.- Thorn Within
13.- Ronnie
14.- The Outlaw Torn

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