LOU REED – CONEY ISLAND BABY (1976)

 


Después de aquella recordada e infame aventura vanguardista emprendida en 1975, Lou Reed se encontraba en la lona. Si bien todo el contexto advertía un estrepitoso fracaso comercial para su Metal Machine Music, ese rapaz manifiesto de retroalimentación electrónica, el cual casi destruye por completo su carrera; aparecieron en automático, instancias externas que lo atacaron sin medirle tregua. 

La disquera, muy disgustada por la propuesta inaccesible y las ventas casi nulas, le rescindió el contrato que prácticamente le permitía sobrevivir, a la par de una cuantiosa demanda de parte de su ex manager y el hermano de este. Si sus recursos monetarios eran limitados, también sus ahorros iban desapareciendo estrepitosamente. 

Un sujeto "duro de roer"

Para fortuna de Lou, un amigo suyo trabajaba como ejecutivo de buen rango en RCA Records, quienes le ofrecieron la posibilidad de recuperarse del bache, a cambio de grabar un nuevo disco, con la única condición de componer canciones de rock pop fáciles de colocar en la radio. Por supuesto, no estaba en posición de contradecirlos o mandarlos simplemente al carajo. 

De este modo, nació el último gran clásico en la selecta discografía del personaje más iconoclasta en la historia del rock, alguien que experimentó de y con todo hacia finales de los sesenta, vuelto en esteta sórdido y absoluto del consumo de drogas, como actividad recreativa, inspiración o simplemente como un pendenciero estilo de vida.

Elegante y carismático. De la sesión fotográfica con Mick Rock

Coney Island Baby salió al mercado a principios de 1976 y es, de hecho, un álbum romántico. Sí, en el que percibe una esencia reflexiva y sumamente nostálgica, desinteresada, incluso alegre, en el que Reed dispuesto a celebrar el impulso y "gloria del amor", resulta sorprendentemente poético, intentando no sin cierta desesperación, anclarse a sus recuerdos de inocencia, redactando una carta de amor musical a su natal Coney Island, en la que pasó tantos días de juventud, antes de volverse la figura viciosa y provocadora que tanto amamos. 

Cual artista silencioso, preparando su rígido

De entrada, tenemos Crazy Feelings, donde se constata el sonido general del álbum: instrumentación básica (bajo, batería, guitarras), y de la que emana una calidez melódica de líneas vocales y coros cautivadores, un rescate necesario de emociones entumidas por el reflector del amor, pero no como concepto vano, sino arropado en una surtida declaración del pop artesanal. Charley´s Girl fue grabada originalmente en los tiempos de The Velvet Underground, pero aquí encontramos una versión definitiva, de alto carisma melódico y obsesiones caritativas, el aire desenfadado nos invita a corear su modo doo woop efectista sin inhibiciones, mientras celebramos a la novia de este amigo Charley.

Charley´s Girl en vivo 1975

She´s My Best Friend es un himno pasional cuya principal inspiración, sin duda, fue la pareja de Reed en aquel entonces, y con quien vivió durante varios años, siendo su apoyo emocional. Encontramos una estructura contundente de vocales carnosas, guitarras a mano soltada que no temen en implementar inesperados golpes de distorsión en un dejo atemporal, con batería y bajo cabalgando por una tempestad de corazones explosivos y cuya meta, es colar el tema entre los mejor de la década de los 70.

She´s My Best Friend en vivo 1976

La desconcertante Kicks recupera ese ímpetu experimental, aunque sutil: yendo entre enrarecidas voces pre-grabadas y sonidos concretos para genera tensión, la base instrumental pasa de un suspiro pop calmo hacia un torrente emocional de clavos filosos. Y justo estas grabaciones, cuales capas fantasmales, las que adquieren protagonismo gracias a la magia de la consola al subirles en súbito el volumen; en tanto la letra y las vocales socarronas, nos adentran en una psique que busca toda clase de aventuras torcidas.

Kicks

A Gift se explaya en una cadencia conmovedora y a la vez presuntuosa, en la que el narrador se resume a sí mismo con el definitivo regalo para todas las mujeres en el mundo. El clamor de guitarras suaves y percusiones medias ensalzan el aire sensible, entre susurros y expresiones desalojadas de malicia.

A Gift en vivo 1984

Ooohhh Baby es un divertido corte cuya narración nos ilustra las aventuras de una pareja en la Ciudad de Nueva York, en sus carismáticas como sórdidas calles, yendo y viniendo tomados de la mano, cantando con salvedad pop, una cantidad de situaciones comunes como las que nos suceden a todos. Nobody´s Business nos introduce, vía platillos y bombos, a un tema casual que desenvuelve sin embargo, un reto sobreactuado: los asuntos de uno mismo sólo le competen a una persona y no a artículos exagerados en revistas comerciales o a noticieros encandiladores. 

Coney Island Baby resulta un momento epifánico: hasta ese momento nunca se había escuchado a Lou Reed tan sincero y conmovedor, verdaderamente comprometido, en este tema sublime de paisajes y atmósferas ensoñadas, transportándonos hacia la diversión pre adolescente y el ánimo outsider por encajar después de todo, virando por torrentes de romanticismo auténtico que lucha encarnizado por salir a flote y sobrevivir a una intemperie cada vez más sombría.

Coney Island Baby en vivo 1984

Coney Island Baby, en efecto, rescató la carrera de Reed y reiteró lo que el mundo sabía: estamos ante el trabajo más sincero de uno de los mejores compositores del siglo XX, en el que todo su poder pendenciero también podía expresar momentos de inolvidable belleza.


Tracklist:

1.- Crazy Feelings

2.- Charley´s Girl

3.- She´s My Best Friend

4.- Kicks

5.- A Gift

6.- Ooohhh Baby 

7.- Nobody´s Business

8.- Coney Island Baby

Álbum completo en YouTube y Spotify 🎸💥💘

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