METALLICA – MASTER OF PUPPETS (1986)

 



El tercer opus de Metallica ha pasado a la historia como el mejor álbum de metal de todos los tiempos y no pocos comparten esta opinión. ¿Tal vez exagerada? Repasemos los antecedentes y las tripas de tan importante placa.

La agrupación oriunda de Los Ángeles, aunque establecida en San Francisco poco después, cuna del Thrash, gozaba de una estupenda popularidad hacia 1985, contando ya con dos placas demoledoras: el rapaz Kill´Em All (1983) y su magnifica continuación, el oscuro Ride The Lightning (1984); estableciéndose como punta de lanza en la escena y para toda música gozosamente brutal.
Motivados por su creciente aceptación, el vocalista y guitarrista James Hetfield, el baterista Lars Ulrich, el guitarrista Kirk Hammett y el bajista Cliff Burton, decidieron intensificar su sonido de manera expansiva sin medir consecuencias, tan solo para redoblar la apuesta, situación que por supuesto, vino a más.

De izquierda a derecha: Ulrich, Hetfield, Hammett, Burton

Las labores de composición para un nuevo disco, se originaron a mediados de 1985 en el lugar de ensayo de la agrupación, con Hetfield Ulrich sirviéndose como principales arquitectos sonoros y líricos, confeccionando cada detalle cuidadosamente: ensamblando una y otra vez la cedencia de riffs junto a compases militantes que iban resultado, hasta lograr un andamiaje consistente que les permitió invitar a Burton y Hammett a los ensayos, concluyendo debidamente las 8 canciones que integrarían Master of Puppets

De las fotos promocionales, años mozos 1

Con extremas ganas de lanzar su nuevo material, la banda buscó registrar todo con un acento de perfección, sin embargo, el sonido de lo grabado no los convencía. Grabar en Estados Unidos dejó de ser opción, por lo cual se trasladaron a los estudios Sweet Silence en Copenhague. Así, de septiembre a diciembre del 85 las grabaciones se ejecutaron con excelsa disciplina y vocación: era bien sabido que los Metallica eran extremos bebedores, por lo que se mantuvieron sobrios y disponibles, asegurándose que cada elemento fuese perfecto cuando se comenzara a mezclar.

De las fotos promocionales, años mozos 2

La expectativa era alta no sólo para los adeptos de la banda, sino para todos los iniciados en el metal. Porque si bien, los álbumes anteriores mostraron de lo que eran capaces, el tercer opus rompió el techo de acero, revelando al titán extraordinario que cautivo incluso, a los amantes del hard rock y metal ochentero más calmo. Lanzado el 3 de marzo de 1986, la placa se convirtió en un éxito inmediato, arrasando en ventas y colocando a Hetfield y compañía, en el foco de los medios musicales, principalmente en MTV. 

Metallica en su mejor momento

Si bien el plato ganó enormes elogios que lo calificaban como el "sonido de la paranoia global" y "un pico de composición extrema", la banda buscó despojarse de tácticas sofisticadas (como el uso de sintetizadores), permitiendo que la furia en las guitarras hablara por sí misma, añadiendo incluso logrados pasajes progresivos y un eje conceptual que matizaba en temas caóticos, eso sí, con una óptica madura e interesante, como la repercusiones físicas y mentales de la guerra, la hipocresía de la autoridad,  la violencia, la adicción a las drogas y una épica de fantasía oscura, inspirada en de H.P. Lovecraft

Con toda metralla...

El álbum arranca de la mejor manera: Battery es una descarga salvaje: las guitarras iniciales, tocadas de manera barroca, vaticinan la destrucción con sus acordes bellos pero robustos, explotando cual bomba de artillería, en una estructura de riffs grandilocuentes y agresivos, embates toscos de bajo canonizante, percusiones conclusivas, metralla vocal pandillera y sí, solos de sublime distorsión. 

Battery en vivo en Japón 1986

Master of Puppets se supera gracias a su desarrollo longitudinal y épico, desglosándose en riffs sobrecargados y síncopa relampagueante, aderezando fuerte en sus puentes melódicos de cadencia militar. Sin duda, su distorsión a chorro y avance bestial tratan más una advertencia, que un ataque sin remordimiento, consiguiendo esa concepción cromática compleja, soberbia y difícil de igualar.

Master of Puppets en vivo en Japón, 1986

La misteriosa The Thing That Should Not Be es un despliegue de maestría técnica que labra un sendero angustiante, a través de gruesos riffs cuales gigantescas garras, este es uno de los temas más pesados jamás escuchados: tonos graves y pastosos, atmósfera embriagante, compases asesinos perfectamente cronometrados a lentitud casi melancólica, y las extraordinarias vocales cuyo gélido dramatismo, describen un horror "indescriptible" referenciando la novela "La sombra sobre Innsmouth". 

The Thing That Should Not Be

Welcome Home (Sanitarium) nos traslada a los roídos pasillos de una institución psiquiátrica, cuyo desamparo se percibe exquisito, en la texturización armónica, ecos y riffs densos de matices intercalados, una espera lóbrega e interpersonalmente violenta; cuya repercusión en el bajo duro como concreto, los solos arpegiados de carácter voraz y la batería precisa, terminan de sazonar la percepción afablemente desquiciada. 

Welcome Home (Sanitarium) en vivo Alemania del Este, 1987

Disposable Heroes revienta con su inmediatez explosiva y formidable, liberada en una formación progresiva de riffs y embates cataclísmicos, convirtiéndose en el tema más intenso de la placa por su velocidad descomunal, peligrosas vociferaciones, texturas opulentas y letras descarnadas, que sólo sirven para detonar en cuenta regresiva hacia un ultimátum termonuclear.  

Disposable Heroes ¡en vivo 1985!

Lepper Messiah es otro temazo duro, pesado, colosal: un sube y baja de riffs cual púas filosas que empatan con la dinámica sincopada, y esas líneas entrecortadas que golpean directo en el pecho y exacerban las ondas neuronales, aderezando con vocales desafiantes. La letra se despacha concienzudamente los evangelistas televisivos cuyo discurso contradictorio, delata sus tácticas embaucadoras.  

Lepper Messiah

Orion es una larga sección instrumental inspirada por la música orquestal, cuya resonancia y estructura fue definida por Cliff Burton, destacando los arreglos de su bajo en contrastes matizados y corales, incluyendo los bloques de riffs punzocortantes con asaltos percusivos que van de lo meditabundo a lo artillero. La cereza sin duda, es la resonancia abismal por la mezcla procesada entre las guitarras y el bajo cromático.

Damage, Inc. es un corte fúrico y descontrolado que corre a toda velocidad, el cual noquea con su inmediatez y potencia. Sirviéndose como una catarsis declarada, los riffs pausados son lo más violento en el álbum, cuya rabia escupe espectaculares solos que también se deslizan en un halo de luz cegadora. Vaya forma de cerrar, tan inolvidable como satisfactoria.

Damage, Inc.

Master of Puppets es un álbum pleno, combativo, con una esencia que se expande y mejora visiblemente con los años, siendo el primer triunfo masivo de Metallica, en sumo de vigor de composición robusta y compleja. Joya definitiva del metal de los ochenta y de todas las eras en general.

Tracklist

1.- Battery

2.- Master of Puppets

3.- The Thing That Should Not Be

4.- Welcome Home (Sanitarium)

5.- Disposable Heroes

6.- Lepper Messiah

7.- Orion

8.- Damage, Inc.

Álbum completo en YouTube y Spotify 💣🎸💥

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