QUEENS OF THE STONE AGE – ...LIKE CLOCKWORK (2013)
Una cualidad admirable de Queens Of The Stone Age, es el ímpetu de sobrevivencia que los distingue. Desde su continua rotación de personal, hasta una precisa mutación sonora, que va de estirar las texturas de su stoner arenoso iniciático, hasta cimentar una gama de heavy metal rijoso, potentes ganchos pop bailables, baladas entusiastas y arduas melodías lacerantes.
Comandados por el inmortal Josh Homme, los oriundos de California han regalado al mundo álbumes imprescindibles como Rated R (2000) o Songs For the Deaf (2002), ganando el reconocimiento entero del mainstream para ser catalogados como una de las mejores bandas de rock de los últimos veinticinco años. Sin embargo, el recorrido ha estado colmado de penas y glorias en igual proporción, desde la conflictiva salida de algunos miembros importantes, hasta la severa infección que casi le arrebata la vida a Homme en 2011.
Tras un periodo de intensa oscuridad, los QOTSA volvieron al estudio a mediados de 2012 para grabar su sexto álbum de estudio, entre diversos baches e interrupciones que, sin imaginarlo, moldearían el concepto detrás del resultado final: la tribulación constante de una mortalidad frágil, el proceso de avanzar un paso y retroceder dos, notando que sus acciones simulaban el funcionamiento errático de un reloj; en ocasiones muy exacto, en otras, deteniéndose por completo. Tal ironía terminaría nombrando el álbum: ...Like Clockwork salió al mercado el 3 de junio de 2013, e inmediatamente se convirtió en uno de los platos mejor vendidos de la agrupación, ganando excelentes críticas que lo elevaron a su mejor trabajo y en todo caso, resultó verdad.
Además, estableció en adelante, la formación más estable en la historia de la banda, con Homme a la cabeza, como siempre, siendo acompañado por el bajista Michael Shuman (ingresó en 2007, aunque fue éste el primer disco en que el grababa), el guitarrista Troy Van Leeuwen, el tecladista y guitarrista Dean Fertita y su nuevo baterista Jon Theodore. Además, hubo un estupendo reparto de invitados en los que se contaron: Alex Turner de Arctic Monkeys, Trent Reznor, Sir Elton John, y viejos conocidos como Dave Grohl, Nick Olivetti y Mark Lanegan.
El álbum se compone de algunas de las piezas más elegantes y sensibles que jamás hayan grabado. Dejando atrás cierta timidez, las baladas se escuchan fortalecidas, seguras, conmovedoras y alucinantes, además, aquellos cortes que ganan velocidad, se desvisten en gruesos riffs cuya contundencia equivale a impactar en el pavimento cientos de toneladas de barras de metal. Si bien, el sonido general tiende a lo seguro con ciertos coqueteos a las raíces stoner, también hay mucha experimentación con melodías que abren el desenfreno, pero con una palpable madurez, valiente y osada.
El recorrido terrorífico empieza con Keep Your Eyes Peeled, una introducción pastosa y monótona, donde las vocales se arrastran a voluntad, guitarras y bajo sueltan zarpazos de ponzoña, y un cariz de teclados insertan cierta frescura edulcorada, que se mancha con sangre y otros fluidos.
La alucinante I Sat By The Ocean se desliza con arpegios musculosos y percusiones concisas, enarbolando rugosos tejidos de oscuridad desértica y nostalgia setentera, donde las vocales narran el sórdido drama de un corazón herido.
The Vampire of Time and Memory abre con una tesitura de teclados cósmicos, volcando casi de inmediato, hacia una melancolía de balada setentera, muy a la John Lennon, para batirse entre tribulaciones místicas y existenciales; en tanto las lacónicas melodías en guitarras y voces adquieren un tinte fantasmal.
If I Had A Tail vocifera en acordes cadenciosos y quiebres puntiagudos, vocales de perversa sensualidad y sombríos coros que asoman entre la supuración monstruosa en la base rítmica y guitarrazos que edifican murallas cavernosas.
My God is the Sun es la típica pieza de marca QOTSA, donde pisan el acelerador entre incendiarias guitarras de melodías zigzagueantes, cual disparos de cañones, y el bajo titánico junto las poderosas percusiones labran un sendero de lava furiosa.
Kolpasia es una bella y bizarra pieza de vaivén muscular, entre capas de teclados y guitarra que guían las ráfagas vocales en claroscuro, dando paso a explosiones de tensos coros, donde, efectivamente, la percepción de la realidad colapsa en una irresistible melodía catastrófica.
La metal glam de Fairweather Friends, es una locura de voces combinadas, percusiones sísmicas, fieros guitarrazos y un frenético piano cuya exactitud igualan la sensación decisiva de un conductor suicida, momentos antes de estrellar su auto.
Smooth Sailing es una pieza genial, en su distopia de riffs entrelazados y multi vocales bravuconas, destazándose en ritmos funk cibernéticos que le deben por igual a Zeppelin en su épica bailable, como a la exactitud bizarra del Scary Monsters de Bowie.
En este punto, alcanzamos el pico sublime de la placa: I Appear Missing es tremenda, épica, un drama subyugado que desgarra emociones en su letra dolorosa y tensa, vocales que se destruyen a sí mismas (y al escucha), grandes percusiones con densidad subliminal y guitarras descomunales, explosivas y qué decir del extraordinario solo, pináculo irrefutable de talento calamitoso.
...Like Clockwork es la sentida balada que despide al álbum, psicodélica, texturalmente sombría, cargada con piano, guitarras y percusiones redondas, además de esas vocales que desgarran, en un airado circuito de riffs cíclicos y saturadas acometidas.
...Like Clockwork es tan contundente y seductor, que no teme arrastrarnos por su acalorada oscuridad, destacando por su distinguido sonido, producción precisa y renovada personalidad. Sin duda, un excelente álbum para escucharse una y otra vez.
Tracklist:
1.- Keep Your Eyes Peeled
2.- I Sat By The Ocean
3.- The Vampire of Time and Memory
4.- If I Had A Tail
5.- My God is the Sun
6.- Kolpasia
7.- Fairweather Friends
8.- Smooth Sailing
9.- I Appear Missing
10.- ...Like Clockwork




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