BLACK SABBATH – HEADLESS CROSS (1989)

 



Existe una mala creencia generalizada, la cual versa que Black Sabbath quedó tendido en la lona cuando Ozzy Osbourne fue expulsado. Sin embargo, es una total falacia. Siendo verdad que la agrupación no tuvo un vocalista y una plantilla de integrantes "fija" a excepción del eterno Tony Iommi, quien prácticamente asumió de su propiedad todo lo relacionado al grupo, incluyendo la parte compositiva y comercial.

Durante los ochenta, el camino cimentado por el extraordinario Heaven And Hell encontró diversos baches que contribuyeron al mito de un bajón importante en la calidad de su música. Así, después del bueno, aunque poco valorado The Eternal Idol (1987), el grupo comandado por Iommi, quedó reducido a un tercio, junto al vocalista John Martin y el tecladista Geoff Nichols, lo cual supuso un nuevo cambio en la alineación. Entonces el guitarrista contrato al versado bajista Neil Murray, junto a una de las verdaderas revelaciones de rock progresivo, el baterista Cozy Powell; resultando en una de las formaciones más sólidas y espontaneas en toda la historia de Sabbath.

De izquierda a derecha: Martin, Iommi, Powell y Murray

De este modo, las grabaciones de su nuevo opus se desarrollaron a finales de 1988 en varios estudios de Inglaterra, siendo editado directamente por el sello estadounidense I.R.S., ya que tanto Warner como Vertigo, se negaron a renovarles contrato después de prácticamente 20 años, debido a la "pobre" recepción de trabajos como Born Again (1983) y Seventh Star (1986). El resultado de la nueva actividad compositiva conjunta, dio vida al inolvidable Headless Cross, aparecido en tiendas en abril de 1989. Mostrando un sonido directo, pulido, épicamente grandioso, y por supuesto, pesado como una tonelada de acero. La decimocuarta placa de Sabbath resultó idóneo para que John Martin manifestara sus increíbles dotes vocales (siendo tácito de estos, en el ya mencionado Eternal Idol), así como las complejas cabriolas rítmicas de Powell, sosteniendo el corpulento desempeño de Iommi.

Manteniendo la bandera del heavy metal clásico por lo alto...

La travesía hacia la espesa oscuridad inicia con The Gates Of Hell, una introducción instrumental de densas atmósferas panteoneras, las cuales dan paso a la homónima Headless Cross con su tremendo ataque de batería paramilitar, titánicas guitarras que se entretejen con una masa de teclados glaciales que remiten de inmediato a una noche sumida en la tempestad, sazonada por las intensas vocales cual tormenta eléctrica.   

Headless Cross

Devil & Daughter revienta veloz con mucha acción de sincopa monstruosa y teclados de catacumba, riffs escupe fuego y el pulso de vocales sísmicas; sin duda es uno de los momentos más épicos del disco, con un desplante desmedido de batería y la intervención de Brian May en el solo de guitarra.

Devil & Daughter

When Death Calls hierve lento para enrarecer su entraña de ultratumba, mediante atmósferas de teclado nocturnas y arreglos mimetizados, casi susurrantes, reventando sublime en un ataque malevolente de riffs superpoderosos, vocales cual relámpagos y capa tras capa de vorágines sónicas sangrientas que interpelan, al puro estilo de una narrativa escalofriante, la presencia de diversas figuras infernales.

When Death Calls

Kill In The Spirit World resulta un heavy rock efectista, muy en sintonía con los métodos de producción de la década de los ochenta de nitidez colmada con ecos, precisión en la intermediación de su guitarra terrorista, los embates rítmicos soberbios, teclados monárquicos y grandes vocales diseñadas para llenar espacios.

Call Of The Wind es otro ágil tema que exprime directo de la vena metalera de los ochenta, preservando la motivación directa en riffs discretos, aunque pesados, brindando espacio a una diversificación de teclados con aires arabescos, a las vocales zigzagueantes que colisionan cual golpe en el rostro y el galope tremendo de la sección rítmica. 

Call Of The Wind


En la sensual Black Moon sobresale el potente arreglo de la batería, cuales martillazos en medio del cerebro, dando paso a un serial de riffs punzocortantes, rijosos y desmedidos, teclados colosales de siniestra texturización y el desempeño metódico del arreglo vocal, el cual engrandece su factura durante los coros. 

Nightwing es un enigmático corte que destila en un principio guitarras acústicas, vocales oscuras como épicas a tono de su letra poética, baterías y bajeo abismales, inmensos riffs pastosos, tan característicos de la identidad de la agrupación y teclados contemplativos. Cloak and Dagger concluye el álbum en su estatuto de heavy rock melódico, compartiendo la esencia que deriva entre la interpretación lustre y la negrura temática, cruenta y honesta. 

Nightwing

Headless Cross es, probablemente el segundo mejor plato de Black Sabbath durante los ochenta, brindando excelentes momentos de épica dura. A treinta y cinco años de su lanzamiento, tiene un lugar de honor en la trayectoria de los de Birmingham, escapando si acaso, de convertirse en un esfuerzo genérico lapidario. 


Tracklist:

1.- The Gates Of Hell

2.- Headless Cross

3.- Devil & Daughter

4.- When Death Calls

5.- Kill In The Spirit World

6.- Call Of The Wind

7.- Black Moon

8.- Nightwing

9.- Cloak And Dagger

Álbum completo en YouTube y Spotify 🕈

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