BJÖRK – POST (1995)
Desde hace un tiempo, se ha estigmatizado a las secuelas como un intento forzado para perpetuar la narrativa inicial en cualquier formato, sea impreso o audiovisual, dentro de la cultura popular. Sin embargo, existen evidentes regresos que pueden desmentir tal aseveración.
El segundo opus de Björk dejó, en el buen sentido, pasmada a crítica y escuchas por igual tras su aparición en las tiendas de discos, el 12 de junio de 1995, inaugurando la etapa creativa más fructífera y exitosa de la cantautora islandesa. Gracias a la enorme repercusión de las baladas electrónicas de Debut (1993), el impulso de superarse era una constante altiva en su consciencia, iniciando una efervescente evolución que integraría elementos que no le eran ajenos, es decir, el trip hop, el techno, el IDM y el house, a propuestas concienzudas como el jazz, la música ambient y la industrial; permitiéndole experimentar y decantarse en la creación de canciones mucho más arriesgadas y extrovertidas.
Björk había mostrado gran habilidad experimentando con la electrónica, valiéndose de los avances tecnológicos del momento en pos de una lograda improvisación melódica. Las fichas estaban sobre la mesa y decidió apostar todo para llevar los alcances hacia esferas novedosas de una propuesta imperecedera.
Para la realización de Post, reclutó nuevamente a Nellee Hooper como productor, trayendo también a otras personalidades del ambiente electrónico alternativo como Tricky (ex massive attack), Howie B., y Graham Massey, quienes impulsaron las derivaciones compositivas de la compositora, obtuvieron momentos en verdad reveladores.
Cada una de las nuevas composiciones fue vista por Björk como repositorios tanto de sonidos intrépidos de emociones poderosas, con la cualidad de transmitir un mensaje clave, que del mismo modo nombra el álbum: en este sentido, sucede tanto la citada continuación como un paso adelante con respecto a su primer disco, así como la simpleza del Correo, en once cartas de amor llenas de nostalgia y dedicadas a su familia y amigos que dejó atrás, además de reflejar su nuevo estilo de vida al residir en Inglaterra.
La contundente Army Of Me abre el álbum con su marcha de calibre industrial, vocales hipnóticas y coros amenazantes, como una estampida de samples ríspidos, caótico trip hop y esa excentricidad fantasmal/tecnológica que tanto caracteriza a la cantautora.
Hyperballad es una combinación efervescente de drum & bass electrónico y luminosidad orquestal tan emotiva como épica, retroalimentado la resonancia salvaje de atmósferas tan diáfanas, vocales altivas y letra penumbrosa.
La magnética y textural The Modern Things excede la marca de la electrónica común, a través de sus parcos sintetizadores, las vibrantes vocales casi sobrehumanas y una espeluznante, como acogedora, melodía que estalla entre evocativas percusiones y elocuencia de coral. It´s Oh So Quiet es plenamente inolvidable: gracias al extravagante arreglo de gran orquesta y la explosiva maestría vocal de Björk, nos sumergimos en un pequeño musical desenfrenado, de imágenes cual caricatura clásica.
Enjoy regurgita mediante percusiones abrasivas, paredes electrónicas desconcertantes, metales fantasmagóricos y texturas sónicas hervidas; su letra resulta tan intima como desgarradora, envestida por esas vocales nerviosas que guían por un túnel a oscuras que seduce y desarma por igual.
El apacible corte You´ve Been Flirting Again desliza las ondas vocales a través de un regocijo de cuerdas en claroscuro, un instante mágico, aunque breve, de impresionante belleza orquestal, la letra refiere, de manera ambigua, una relación que procede más allá del coqueteo. La excelente Isobel es otra balada llena de brío y arreglos poderosos, enarbolando una red de cuerdas y percusiones que sazonan las vocales encantadoras, sometiéndonos al encanto de esta fábula moderna de tensión y oscuro apremio.
Possibly Maybe es una balada en clave taciturna, sugerente, deslizándose por una vialidad enrarecida de matices trip hop, en la cual, a pesar de su pared electrónica, resulta interesante dejarse atrapar por la melancolía e instrumentación de fondo.
La frenética I Miss You es un colorido amasijo de percusiones exóticas, texturas abrasivas que engalanan cada uno de los despliegues vocales caricaturescos, electrónica salvaje, metales subversivos y letras acerca de un amor causi fantástico. Punto adicional por su inolvidable y perverso video, dirigido por el mismísimo creador de Ren & Stimpy.
Cover Me es un respiro con arpa y eco textural, si bien, pareciera un instante relajado, las vocales convierten el corte en un sueño amenazador y embriagante. Headphones cierra maravillosamente, con esa percusión sumergida y suaves flirteos de sintetizador, añadiendo capas superpuestas de voces las cuales, en conjunto, generan una interacción inmersiva e hipnótica; en palabras de la misma cantautora, se trata de homenaje en clave experimental para el sonido en sí mismo.
Post se estableció como un punto de inflexión significativo y sinónimo de vanguardia pop, añadiéndole complejidad y ambición a las nuevas reglas del entramado musical de la cantautora y miles de propuestas musicales que se vieron influenciadas por este excelente trabajo.
Tracklist:
1.- Army of Me
2.- Hyperballad
3.- The Modern Things
4.- It´s Oh So Quiet
5.- Enjoy
6.- You´ve Been Flirting Again
7.- Isobel
8.- Possibly Maybe
9.- I Miss You
10.- Cover Me
11.- Headphones





Comentarios
Publicar un comentario