CAN – LANDED (1975)
La trayectoria de CAN es una de más laureadas y respetadas en la historia del rock, con todo y que sería discutible encasillarlos en este género. Los principales exponentes del famoso kraurock alemán, pueden llegar a ser un tanto inclasificables, dependiendo del álbum y/o la etapa que se guste revisitar.
Pasando de sus enajenadas frecuencias de psicodélia sesentera a las grandiosas fibras mecanizadas que retumbaron las estructuras convencionales, ya en los setenta, la calidad de su música y admiración que generaron estos genios, son de un valor irreductible; iniciando con el altivo Monster Movie (1969) hasta lograr sendas cúspides tomadas por auténticas obras maestras como Tago Mago (1971) y Future Days (1973).
Sin embargo, para 1975, la agrupación vio reducida su formación con la salida del vocalista Damo Suzuki, suponiendo una importante (e insospechada) transformación en el sonido de la banda. Aunque resulté algo sorpresivo, el resto de la agrupación alemana que comprendía al bajista Holger Czukay, el tecladista Irmin Schmidt, el bateriasta Jaki Liebezeit y a Michael Karoli en la guitarra, perdió un tanto la dirección, que si bien se detecta desde la partida de Suzuki, puede que hayan existido más factores que influyeron, quizá por firmar con una disquera trasnacional como Virgin/EMI, o tal vez por cierto deseo disfrazado por encajar de manera más certera en el gusto general.
Abajo: Karoli / Czukay
Con una motivación más "rockera", Landed se grabó en los estudios Inner Space en Weilerswist, cerca de Colonia, Alemania, entre febrero y abril del 75, editándose cinco meses más tarde. Y aunque en principio pareciera una propuesta arriesgada y pulcra, también pierde mucho de lo emocionante que era escuchar y comprender las ambiciosas texturas que Can afianzó como parte de su personalidad sonora. El álbum no es malo, pero a diferencia de sus registros anteriores, que proponían de forma vehemente y equilibrada, éste no lograba transmitir demasiado.
En Full Moon On The Highway se percibe el movimiento, ese andar sobre el camino a toda velocidad, con su estribo ruidoso y efectos saturados, de la rítmica motorik no quedó mucho, por lo que se inauguran percusiones más convencionales que privilegian a las vocales y esas líneas incensantes de la guitarra. Half Past One es un jocoso corte españolizado con influjo psicodélico, luciendo especialmente en los teclados y el eco mortecino en las seis cuerdas; mientras que la voz, parece estorbar más de lo que aporta.
Hunters And Collectors presenta una dinámica fibrosa que destila misterio, con sus atmósferas y efectos empañados de sintentizador, vocales crípticas de tono abotagado y coritos sigilosos, mientras un piano en claroscuro se robar la pieza. Vernal Equinox es lo más parecido al krautrock de antaño, sin embargo, aquí con un par de esteroides añadidos, dejando a la guitarra desatarse con mucho filo, a la par de los excelentes teclados en ebullición y la batería en continúo combate, muy diestra, por supuesto.
La extraña Red Hot Indians pareciera tomar cierta esencia ritualista de su título, convirtiéndose en una mezcolanza de percusiones enlatadas, rasgueos furtivos y vocales susurrantes. El corte, aunque ameno, se nota perdido y poco inspirado. Unfinished cierra de forma kilométrica, en un experimento de ambientación espectral y acuática, interesante de desmenuzar pero incomprensible en su mayoría; aquí los largos paisajes de penumbra y serenidad convulsa se ven amplificados, cual si se tratase de un sueño inducido por la gesta de fuertes alucinógenos.
Landed puede apreciarse como uno de los trabajos más flojos de la agrupación alemana, sin embargo, parte de su espíritu aun regurgita de manera implacable, disciplinada y elocuente.
Tracklist:
1.- Full Moon On The Highway
2.- Half Past One
3.- Hunters And Collectors
4.- Vernal Equinox
5.- Red Hot Indians
6.- Unfinished

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