WEEZER – PINKERTON (1996)
El estrellato viene en diferentes empaques. En ocasiones tienes una presentación dulce, afable, triunfal. En otras, todo lo contrario: Después del éxito rotundo de su debut, el increíble Blue Album en 1994, Weezer gozaba de una excelente salud mediática y financiera. Sin embargo, este impacto sobrecogedor trajó algunos disgustes al vocalista y principal compositor de la agrupació, Rivers Cuomo; quien de la noche a la mañana, pasó de ser un chico común, aspirante a rockstar y eterno nerd soñador, a embarcarse en una fila extensa de entrevistas, una gira que parecía nunca acabar, yendo y viniendo de costa a costa de Estados Unidos, dentro de una camioneta compacta junto al resto del grupo, el baterista Pat Wilson, el bajista Matt Sharp y el guitarrista Brian Bell, y saberse como un deslumbrante centro de atención, causándole un vortice interno de desconcierto, al imaginarse eternamente estancado, a pesar de haber logrado el estatus que tanto perseguía.
A principios de 1995, decidió cambiar su estilo de vida, intentando establecerse con cierta normalidad. Primero, se sometió a una extensa cirugía para alinearse la pierna izquierda, lo cual resultó en un proceso de convalecencia muy doloroso. Posteriormente, se inscribió en Harvard para iniciar sus estudios universitarios, los cuales quedaron truncos a finales de los 80. Uno podría pensar que en ese momento, su vida cambiaría para bien, pero los momentos más dificiles estarían por llegar. Adaptarse a la vida universitaria resultó mucho más difícil de lo que Cuomo esperó, y teniendo aún sendos dolores en su pierna tras la cirugía, terminó aislándose con una nula vida social. Durante sus fines de semana y noches de encierro, se obsesionó gradualmente con la ópera Madame Butterfly, de Giacomo Puccini.
Este periodo aparentemente oscuro, le inspiró a escribir nuevas canciones, convocando al resto de la banda para iniciar la grabación de su segundo álbum, cuyo título provisional fue "Songs From The Black Hole" y cuyo concepto y estructura de ópera rock, giraba cerca de la ciencia ficción. Sin embargo, las sesiones resultaron caóticas y fragmentadas, ya que los temas embrionarios no resultaron del todo eficientes y a la agrupación le costó engancharse. Eso, durante los recesos de Cuomo en la universidad y de los proyectos musicales paralelos de los demás.
También convinieron producirse ellos mismos, para desatender el sonido radiantemente veraniego y terso de su debut, emparejándose a la crudeza de las presentaciones en vivo. Las sesiones de registro continuaron todo el año y parte de 1996, cuando definieron tanto la textura aural como el nombre de la placa: Pinkerton, tomado del protagonista masculino de Madame Butterfly. Editado el 24 de septiembre de ese año, aún podía percibirse la personalidad pop de la banda, aunque el giro resultó hacia un trabajo inclemente, tenso, oscuro, visceral y con letras tan íntimas como incómodas.
Y notamos todo lo anterior, con Tired Of Sex la cual ingresa con ese chirrido de conflicto, y esta acción en espiral descendente entre un sintetizador dulzón aunque penetrante, guitarras gruesas, percusiones hondas y vocales que sirven de ventana para una consciencia tribulada y dolida, un narrador cansado de acostarse con chicas desconocidas (groupies) y sólo quiere "conocer el verdadero amor".
Getchoo no se guarda nada y es simplemente brutal, en su mezcla malsana de ganchos pop efectistas y heavy metal depresivo. La crudeza romántica se trastoca en los embates pesados de la batería, los riffs casi didácticos y rijosos, elevándose a la siguiente potencia, como si la experiencia aural te ahogara en un torbellino de distorsión y platillos eminentes.
No Other One aborda la experiencia previa de Cuomo con una novia de años que tuvo en la adolescencia, y cuya relación, alcanzó cimas de descomposición física y moral. Si buen la letra parece evocar, nuevamente, al amor verdadero, también es un repaso para no continuar atado a esa persona que no es "tu otra mitad". Todo esto, en una coralidad envalentonada, casi melosa de riffs punteagudos, resonancia lo fi y una línea de bajo portentosa.
La ágil Why Bother? mantiene por delante su rítmica encandiladora, regurgitándose a la par de los estribillos y gritos, en una trampa de ruido, guitarras musculosas y una letra que reniega del amor, en un estado de confusión y deánimo doloroso.
La oscura y conmovedora Across The Sea desarma con su punteos de piano iniciales, tan sólo para encapsularnos en la misma dinámica de resonancias atronadoras, aunque ejecutivamente medidas, progresando casi sublime; entre coros vulnerables, sentimientos encontrados y un andamiaje power pop, cuya desesperación rompe con el calificativo de balada. En cuanto a la letra, es por demás interesante: es la anécdota de Cuomo recibiendo correspondencia subida de tono, por parte de una joven fan japonesa, y las cartas que éste le enviaba a la par (según las malas lenguas, con muchas insinuaciones sexuales).
The Good Life ruge en su modulativa acción de guitarras y bombos atronadoramente galopantes, dejando enfrente las vocales clarificadas, sin perder ápice de desafiante distorsión y baja resolución; en la que su narrador, una vez que terminó de lamentarse sus recurrentes fracasos, decide armarse de valor y reventarse a más no poder, aludiendo "la buena vida".
Entra El Scorcho pieza extremadamente divertida, acerca "ser olímpicamente bateado" por una chica. Con sus estribillos memorables, dinámismo rockero vertiginoso, retoma sus progresiones entre el bajeo rampante, guitarras zigzagueantes y la métrica percusiva que se distingue clara y poderosa. El amor es un tema angustiante, y más, cuando estás lleno de inseguridades y luchas con tu propia soledad.
Otra pieza clásica y memorable es Pink Triangle. Entre la esencia dolida y cómica, la vida amorosa de este ingenuo narrador no podría resultar más curiosa. Fundiéndose entre el carraspeo de las guitarras enmarañadas, la batería voraz y estas vocales confesionales, tenemos a un sujeto que se enamora perdidamente de una lesbiana. Aquí tenemos un aullido y una expresión sincera, decepción por donde se note y claro, una extraordinaria dinámica pesada y centelleante.
Falling For You asalta de inmediato de una transición dulzona con punteos cristalinos a un huracán de guitarras sucias, vocales pasmosas y tambores con platillos enloquecidos. La narración es problemática y lapidaria: el narrador se enamora de una chica y esta sorpresivamente le corresponde. Pareciera un corte feliz y sensible, pero aquí resurge el conflicto, un temor abrasivo al compromiso echándolo todo a perder. La canción cierra perfecta, en un sísmo de coros y distorsión supremos.
La sincera Butterfly es un canto acústico y desnudo, en el que el narrador se muestra arrepentido por el daño que causó, sin lograr encontrar aquello que lo hará feliz. Esta melancólica reflexión se sirve desde la perspectiva del personaje Pinkerton, como alter ego del mismo Cuomo, cansado de mostrarse cínico, evasivo y malintencionado.
A treinta años de su aparición, Pinkerton mejora como el mejor de los vinos, año con año. Si bien en 1996 fue votado como el peor álbum en la revista Rolling Stone, las nuevas generaciones han encontrado un refugio empático y catártico en cada uno de sus temas, colocándolo como un clásico inmediato e incluso, como el mejor trabajo de la agrupación.
Tracklist:
1.- Tired Of Sex
2.- Getchoo
3.- No Other One
4.- Why Bother?
5.- Across The Sea
6.- The Good Life
7.- El Scorcho
8.- Pink Triangle
9.- Falling For You
10.- Butterfly





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