RAMONES – RAMONES (1976)
Aquí inicia el DIY (do it yourself o el hazlo tú mismo) para los terrenos de la música comercial.
En el contexto de mediados de los años 70, ya existía una enorme variedad de géneros y consiguientes sonidos que eculubraban la conciencia colectiva: Desde las técnicas bailarinas de la incipiente onda Disco, hasta las glorias del rock progresivo que en ese momento, dejaban de conectar con el gran público que tanto les aplaudía pocos años antes; adicional de los grandes referentes del jazz e incluso, de la música underground experimental.
Y habría que ser claros, el álbum debut de los Ramones no fue el primer álbum de punk rock en cuanto a estilística y visceralidad, ya que desde finales de los años 60, existían varias propuestas igual de ríspidas y de ritmo vertiginoso (incluso en Latinoamérica) que desafíaba el paradigma ponderante de la música pop.
Dicho esto, sí se trató del primer álbum de punk rock reconocido y promocionado como tal. La agrupación neoyorkina se formó en 1974, dejando detrás una estela destructiva e inolvidable en cada lugar donde se presentaban e incluso, inspirando a otras bandas underground que comenzaron más o menos a la par como Blondie y los Talking Heads. La actitud pendenciera y desafiante de sus integrantes, Joe (voz), Johnny (guitarra), Dee Dee (bajo) y Tommy (batería), fungiría como el catalizador idóneo que atrajo a una ferviente e indisciplinada legión de jóvenes que adoptaron tales rabietas como un emblema para la vida: una nueva manera de ser había nacido y empaparía poderosamente en muchas expresiones artísticas como el cine y la poesía.
Es sencillo imaginar el nivel de atención que recibieron los Ramones, desde presentarse con regularidad en el club CBGB (meca de la escena underground yeonorkina), hasta ser titulares en artículos de diversas publicaciones musicales. Ya con el reflector encima, lograron firmar con la disquera Sire, la cual se ocupaba mayoritariamente de editar bandas de rock progresivo. Las grabaciones de su opus sucediron en enero de 1976, con un presupuesto límitado de $6,400 dólares. Y aunque el proceso fue cuidado y focalizó en mantener la esencia callejera de la banda, estos insistieron en utilizar técnicas relativamente novedosas para microfonear la batería, así como ubicar en canales muy específicos el sonido de la guitarra, el bajo y la voz.
Este opus iniciático rompió el molde de lo que significaba hacer rock n´roll hasta ese momento. Tras años de experimentar y construirse mediante ejercicios y dispositivos cada vez más sofisticados, la esencia de rebeldía inherente del rock se diluyó. Por lo que Ramones, estrenado el 23 de abril del ´76, sirvió como la necesaria bocanada que despojó de todo narcisimo y pedantería al sagrario musical, mediante una ejecución acelerada, guitarrazos de estructuras melódicas sencillas (3 acordes y no más, situación repetida por infinidad de grupos posteriores hasta el hartazgo), coros pegadizos y mucho humor.
En general, con una duración de menos de 30 minutos, las catorce canciones en realidad se sienten como una sola, eso sí, única e inolvidable. Y como negar esta mezcla exaltada entre el agresivo garage de los Stooges y New York Dolls, el golpeteo sonoro de Death, y los arrumacos de las baladas pop de chicle de los 50 y 60. Con estas influencias en mente, la agrupación confeccionó un retrato magistral de la realidad urbana y musical, en la que sus obsesiones personales, violencia, consumo de drogas, prostitución y nazismo permearon la parte lírica.
Blitzkrieg Bop nos asalta con sus bien conocidos riffs y versos maleantes, el descomunal galope y la frase inmortalizada "Hey Ho, Let´s Go!" sazón de devolverle la vida al rock más primigenio.
Beat on The Brat mantiene la advertencia sonora latente, en la que el riff y versos emotivos repuntan efectivos, en tanto se narra la historia supuestamente real, de una mujer de clase alta persiguiendo a su hijo con un bate de béisbol.
Judy Is A Punk acentúa la efervescencia monótona a favor de las melodías potentes, derritiéndolas entre pataleos, coralidades y ese bajeo ponchado. La letra narra las experiencias de una pareja de delincuentes ficticios, cuyas pericias los llevan deliveradamente a la muerte.
I Wanna be Your Boyfriend da paso a un rostro más consecuente, estilizado y comercial, sin despegarse de la rijosidad guitarrera y alusiones perversas. Sin duda una pieza pop bien tocada, pensada y efectiva, con mucha esencia de las baladas bobaliconas de los primeros 60.
Chain Saw de sonoridad punteaguda y desmejorada, corre mediante pulsaciones sesgadas, empatando con las vocales interpuestas, riffs directos y letra que referencía la película Masacre en Texas.
Now I Wanna Sniff Some Glue pretende cierta seriedad retratando el aburrimiento juvenil, pero a estas alturas de la vida, resulta una tremenda estupidez. Sin embargo, el corte se disfruta de verdad con esa acción saltarina, guitarra zigzageante de influencia surf y coros estimulantes.
I Don´t Go Down on the Basement repite la instalación sonora con embates un tanto más pausados, la texturización áspera se alarga y su letra, nuevamente, se basa en el horror. Depende de tu punto de vista, este miedo puede ser sobrenatural o humano. Loudmouth curiosamente, y a pesar de su musculosa sección rítmica rutinaria, posee acordes ascendentes que le brindan un andamiaje más elaborado.
Havana Affair regurgita a velocidad pulzante, coralidad armoniosa, aunque desprolija, riffs seccionados y graves, además, de referenciar en su letra la famosa tira cómica Spy vs. Spy del autor cubano Antonio Prohias.
Listen to Your Heart extiende el lado crudo de las relaciones, en plena crisis. La presentación se mantiene en su empate sónico rugoso y contundente, permitiendo breves desplantes de acordes en ausencia de solos y dejando a las vocales actuar a sus anches. La icónica 53rd & 3rd puntualiza texturas directas y pesadas como bloques de concreto, en tanto las vocales parecen inclinarse hacia una oralidad más violenta, y en cuya letra, se narra las experiencia (¿ficticia?) de un joven prostituto que huye tras asesinar a un cliente.
Let´s Dance es una versión arrolladora al estilo puro de los Ramones, y a la cual, se le agregó algunos breves pasajes de órgano edulcorado. I Don´t Wanna Walk Around With You consta de acordes con disorsión extendida y coros pop ascendentes, un pequeño intento de solo de guitarra y la decisión de desprenderse de quien ya no estás enamorado. Y así, de inmediado, tenemos Today Your Love, Tomorrow The World una conclusión galopante y directa con riffs cual martillazos, y en la que se referencía a las juventudes nazis.
Ramones, el álbum, estableció la fórmula en la trayectoria de la banda y del punk en la historia del rock: canciones veloces, sencillas a volumen muy alto. Actualmente, este es un clásico indiscutible y valioso, un documento visceral y divertido que rescató las bases del rock n´roll y las preparó para los siguientes niveles por venir.
2.- Beat on The Brat
3.- Judy Is A Punk
4.- I Wanna be Your Boyfriend
5.- Chain Saw
6.- Now I Wanna Sniff Some Glue
7.- I Don´t Go Down on the Basement
8.- Loudmouth
9.- Havana Affair
10.- Listen to Your Heart
11.- 53rd & 3rd
12.- Let´s Dance
13.- I Don´t Wanna Walk Around With You
14.- Today Your Love, Tomorrow The World




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