SLAYER – REIGN IN BLOOD (1986)

 



"El mundo es un lugar más pesado sólo porque existe Slayer"
--- Les Claypool


Algo que podemos notar de la década de los ochenta, fueron las corrientes, en apariencia opuestas, que fluyeron a la par: una reluciente, superficial y colorida, encabezada por la cultura y música pop, referencias absolutas y fuentes de todo lo que actualmente nos causa nostalgia. Y otra, oscura,  underground, donde diversos personajes, viles e interesantes, intentaron reconfigurar la realidad a partir de su obra artística. En este segunda clasificación, quedaron alineados aquellos prendidos en cuerpo, mente y alma, por el heavy metal, sobre todo, por la rapaz variación de este que gababa con el pasar de la década, auténtica maldad, versada en riffs pesados llevados al extremo, así como un culto, casi incoherente, por todo lo relacionado con el satanismo. 

Slayer son, sin duda, dignos representantes en este rubro, si no es que la banda definitiva. Su leyenda inició como respuesta a la necesidad de las huestes infernales por un heavy metal más veloz, más ríspido, que escupiera maldiciones inteligentes, con esencia y energía brutales, que mostrase al infierno no como un lugar que te aguarda cuando mueres, sino la metáfora realista del mundo que habitamos. 

Jóvenes, resueltos, brutales...

Con su debut Show No Mercy (1983) y consiguiente evolución, el magnifico Hell Awaits (1985), mostraron que tan capacez eran de crear piezas memorables y monstruosas cuyo salvajismo no tenía rival en ese entonces. Pero fue la aparición de su tercer álbum, lo que los catapultaría al centro de la conversación mediatica y de los estadios de localides agotadas. Reign In Blood, aparecido el 7 de octubre de 1986, siendo un puñado de horrores y odio acumulado llevados al extremo, sin embargo, el retumbro gargantuesco dio espacio a líricas que abordaron la locura, la muerte y cierta crítica social.

La concepción de esta induscutible joya del Thrash vino con la aparición del productor Rick Rubin. En una jugada maestra por parte del destino, Rubin se interesó en el sonido mórbido y cavernoso de la banda, buscando expendir sus conocimientos sonoros más allá del hip hop. Los contactó directamente y con bastantes esfuerzos, logró producir dicho disco. Esta decisión fue la más acertada, ya que, adicional de grabar en condiciones mucho más enriquecedoras, el sonido de la agrupación trascendió fronteras a las que la música brutal no había tenido acceso. 

Puro chico agradable, de izquierda a derecha: Tom Araya, Dave Lombardo,
el productor Rick Rubin (abajo), Jeff Hanneman y Kerry King

Añadiendo intensidad y cierto filo para deshacerse de las partes innecesarias, sus nuevas composiciones comenzaron a tomar una forma soberbia y aterradora: Reign In Blood es un tremendo asalto sonoro sin contemplaciones, curtido en sofisticación y destrezas exigentemente técnicas, incorporando una velocidad vista en pocas agrupaciones de speed metal, con riffs ciertamente sangrientos. Mientras Metallica y Megadeth marcaban una nueva pauta en el Thrash, Slayer apostó todo para convertirse en paradigma, no sólo entre sus contemporaneos, sino para la siguiente generación de metaleros que ansiaban una experiencia violenta y catártica. 

De entrada, nos recibe Angel Of Death una de las rolas más brutales y magnificas que jamás haya manifestado el metal; con blast beats y riffs termonucleares, berridos pandilleros que facilmente parten el concreto a la mitad, su solo desenfrenado, aquí no hay limites, sólo la cruenta denuncia de una Auschwitz nazi, controlada por el demente Josef Mengele y sus experimentos inhumanos.

Angel Of Death

Piece By Piece sucede a una velocidad impresionante y es otro desmembramiento sonoro, y si nos adentramos en su letra, una historia violentos asesinatos, todo adquiere mayor lógica. Vocales monstruosas, riffs colericos, baterías que rompen la cara y una melodía sometida al influjo maligno de una posesión demoniaca. Necrophobic mantiene el embate con su catartica descarga de iracundos escupitajos, atmósferas encarnizadas enbezadas por su letra, un festín de gore casi especializado. Puntos adicionales para sus energumenos solos, practicamente virtuosos y compactados para mantener el foco en el bast beat demoledor.

Altar Of Sacrifice retoma la temática satánica, como si nos ubicaramos en una película de horror, sangrienta, nauseabunda y claustrofóbica, el tema rebana los sesos en tanto las guitarras realizan saturados malabarismos, en un duelo furioso entre resonancia, melodía y violento galope. Así, entramos de inmediato a la espectacular pero aterradora Jesus Saves una aseveración de punteos circulares, pesados, hipnóticos, con esa elegante batería a medio tiempo que sin darnos cuenta, rompe desenfrenada, lanzándose hacia una batalla histérica con letras malévolas, irreverentes y blasfemas.

Jesus Saves en vivo

Criminally Insane nos advierte el peligro, hirviendo lenta, priorizando las vocales y el impacto medido en las guitarras, cuales fieras con bosal, atacan en un efervescente delirio de solos punteagudos, ladrillos aurales punzocortantes y un aura misteriosa que retrata perfectamente a un asesino psicópata, cuyos deseos incontenibles, vierten sobre el escucha visiiones de masacres y devastación.

Criminallu Insane

Reborn tampoco se contiene y escupe nuevamente, con odio, una narración heretica, digna de ciencia ficción, con seres ensimismados y sin control, en una búsqueda sangrienta por vencer la muerte a punta de pistola. Este corte suelta toda su metralla y solos rabiosos que te dejan muy satisfecho. Epidemic continua la apuesta alta, con quiebres de ritmo que lesionan, historias de enfermedades, guitarras punzantes que se permiten meter melodías enervantes, abrasivas, dando impulso a gritos espectaculares contesía de Tom Araya.

Postmortem da pie a una esctrucura intrincada de metal setentero, mordaz y preciso, pesado, mostrando cual estilosas eran las capacidades de la agrupación, optimas en su momento más ardiente, hambriento y enajenado. 

Postmortem en vivo

Raining Blood nos regresa a un instante medieval, soltándose en ecos afligidos y efectos siniestros de tormentas, este asalto colma y satisface con su inconfundible riff que libera por última vez en el álbum, las ordas más atreras del infierno. 

Raining Blood en vivo

Reign In Blood es un álbum sistemático que revolucionó lo que significaba hacer metal durante los 80, tan lleno de ira y oscuridad, despojado de cavernosidades y lustre en malevolencia compositiva. Un clásico indiscutible que nos regala una experiencia auténticamente bestial.


Tracklist:

1.- Angel Of Death

2.- Piece By Piece

3.- Necrophobic

4.- Altar Of Sacrifice

5.- Jesus Saves

6.- Criminally Insane

7.- Reborn

8.- Epidemic

9.- Postmortem

10.- Raining Blood

Álbum completo en YouTube y Spotify 🔥💀

Comentarios

Entradas populares de este blog

NINE INCH NAILS – THE DOWNWARD SPIRAL (1994)

TALK TALK – THE COLOUR OF THE SPRING (1986)

LOS TOREROS MUERTOS – 30 AÑOS DE ÉXITOS (1986)