MUSE –THE WOW! SIGNAL (2026)
Ultimadamente hemos recibido un incansable bombardeo, por parte de todos los medios, acerca de ovnis y la inminente llegada de seres provenientes de otros planetas. La programación no podría ser más descarada, siendo difundida a través de los años en series televisivas, películas de gran o bajo presupuesto, videos y podcast altamente virales en redes sociales, noticieros, cómics, novelas de ciencia ficción, crónicas periodísticas y en supuestos archivos secretos del gobierno estadounidense finalmente desclasificados...
¿Cómo negar, ante semejante cascada propagandística, la existencia de vida más allá de la frontera terrestre? Con todo y estas bárbaras "confirmaciones" y las diversas dudas que acosan nuestra consciencia, este 26 de junio llega el nuevo álbum de estudio de la banda británica Muse, y sorpresa, refiere de manera muy próxima, el tema de moda que tanto pretenden impostarnos como una verdad irrefutable.
Sin embargo, para Matt Bellamy, Chris Wolstenholme y Dominic Howard, el tema obsesivo de una invasión alienígena tiene poco que ver con ser mero entretenimiento, ya que si bien, durante la mayor parte de su trayectoria se han dedicado a externalizar las crecientes y oscuras intenciones de una élite sedienta de poder y sangre, también se han permitido regalarnos una vasta y divertida colección de canciones tanto bailables como impulsadas por una estética poderosa de glam rock progresivo.
Y justo, es donde The Wow! Signal triunfa, regresando a la banda a sus orígenes de rock operístico espacial. El titulo refiere a un evento sucedido el 15 de agosto de1977, cuando un telescopio de la universidad estatal de Ohio, captó una supuesta señal de radio extraterrestre de 72 segundos. Dejando este dato, este nuevo opus contiene una producción espectacularmente pulida y curiosamente saturada, donde la cantidad de texturas enarboladas con pulso robótico y sensibilidad humana crecen en cantidad y espacio, dándonos una conjunción aural enmarañada con los mejores recursos de Origin of Symmetry (2001), Absolution (2003), Black Holes and Revelations (2006) y hasta un poco de The Resistance (2009), y aunque pueda parecer un pequeño desastre, sucede todo lo contrario; aquí cada corte funciona en un eje narrativo y musical coherente y punzante, cuya natural extravagancia quizá lo posicione en el ranking de favoritos de los fans.
Y bueno, es momento de arrancar con la orquestal e inquietante The Black Forest, un viaje cuasi cinematográfico de modulaciones estrambóticas: cuerdas arabescas que reposan sobre el vaivén de teclados infames, coros eclesiásticos, alargadas líneas de guitarra virtuosa y galopantes percusiones; formando un amasijo sinfónico de rock que bien le debe su motivación a los momentos sublimes de Electric Light Orchestra.
Nightshift Superstar nos aterriza en la pieza bailable canónica: tenemos un corte disco funk esterilizado, con vocales que no temen experimentar con un falseto rasposo, el bajo nos guía con su acción robusta, urgente y contagiosa, mientras contorsionamos rabiosamente gracias a la coralidad de cuerdas lumínicas y encandiladoras.
En la acallada Shimmering Scars la histriónica voz de Bellamy se acompaña de un piano fantasmal y percusiones programadas que estallan para formalizar una power ballad espacial en toda regla: dinámica pero suplicante, con hermosos arreglos de cuerda, órgano ceremonioso y las bien conocidas guitarras glam heavy metaleras marca de la casa.
En Cryogen encontramos un riff muy Plug In Baby, aunque con un impulso por mucho más pesado: grandes baterías, vocales distorsionadas, guitarras majestuosas que golpean al unísono y una esencia gélida que bien transmite de modo efectivo su mensaje: un contexto helado y sin vida que, sin embargo, es fuente de misterio e incluso, terror; sobre una cascada desgarradora de rock contundente.
Be With You cumple con la cuota de baladas hiper comerciales y emotivas, sin embargo, sube la apuesta y nos deja ver su mano ganadora: soportada por un majestuoso órgano, nos introduce a texturas electrónicas y sintetizadores cósmicos, en tanto la voz nos abraza con su deriva cálida, sosteniéndonos con su mensaje de unión, autentico y conmovedor.
Hexagons nos empuja por un vórtice colmado de alucinantes sintetizadores y guitarras que estallan en un big bang textural progresivo, cuya fuerza centrifuga remite heavy metal épico, de mecanismos cósmicos, separan cuerpo, mente y consciencia, construyendo una sinfonía enrevesada y demoledora.
The Sickness In You & I no baja las revoluciones y prende de inmediato con sus chorros de distorsión y percusiones conclusivas, añadiendo enormes pasajes que se contorsionan entre la acción vocal y los riffs de pliegues volcánicos que explotan en una espesura incontenible.
Hush es otro magnifico ejercicio de heavy rock con influencia western, aplicado a una dinámica progresiva espacial, y aunque la intención no es que alucinemos, el aporte de la cantante Ellie Goulding embarnece los cristalinos puentes melódicos, dando paso a la conjunción termonuclear de riffs y breaks autoritarios.
Space Debris cierra con aparente calma y en un estado de reflexión espeso, desplegando vastas atmósferas de sintetizador y cuerdas de factura protocolaria, la voz supone el quiebre narrativo y sentimental que encaja perfecto para concluir la placa, como un eco resonando y perdiéndose en la inmensidad del espacio vacío.
The Wow! Signal es el mejor álbum de Muse por lo menos en una década, ofreciendo esa experiencia sonora satisfactoria, artesanal y revivalista, que esperábamos, donde su curiosidad por el espacio exterior y la anarquía que ofrece el rock duro, los llevan a componer canciones ciertamente memorables.
Tracklist:
1.- The Black Forest
2.- Nightshift Superstar
3.- Shimmering Scars
4.- Cryogen
5.- Be With You
6.- Hexagons
7.- The Sickness In You & I
8.- Unravelling
9.- Hush
10.- Space Debris



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