THE CRANBERRIES – NO NEED TO ARGUE (1994)
Hay agrupaciones que estuvieron destinadas al éxito desde siempre. The Cranberries, oriundos de Limerick, Irlanda, fueron un fenómeno inmediato con la salida de su álbum debut Everybody Else Is Doing It, So Why Can´t We? en 1993, destacándose por su sonido cálido y como reflexivo, de claros matices irlandeses tradicionales, como celtas, además de remitir a lo mejor del jangle pop de los ochenta, cruzándose con la fórmula cautivadora del gótico asequible, herencia de The Cure, y la espontaneidad e inteligencia de los Smiths.
Gran parte de este éxito se debió a la personalidad combativa de su vocalista Dolores O´Riordan, quien fue la chispa culminante para la esencia de la banda, integrada también por los hermanos Noel y Mike Hogan, en guitarra y bajo respectivamente, así como el baterista Fergal Lawler. Con las expectativas de su disquera, Island Records, por las nubes, la agrupación inició a componer nuevo material durante la gira promocional europea, hacía finales del 93. O´Riordan tuvo en mente apostar igualmente por lo alto, impulsando un sonido más crudo y oscuro, influido por diversos sucesos sociales y culturales que se vivían a mediados de los 90.
De este modo, las nuevas composiciones adquirieron una sonoridad "más rockera", cargando las guitarras con filo y distorsión, así como microfoneando la batería de tal forma, para que los compases fuesen profundos y pesados. Después de probar con distintos productores, los cuales intentaron moldear las nuevas canciones a su gusto, la banda trajo de vuelta a Stephen Street, con quien trabajaron en su debut, además de contar una buen currículum por haber producido tanto a The Smiths como a Blur. Los registros se ejecutaron en diferentes estudios de Reino Unido y Nueva York, de noviembre del 93 hasta agosto de 1994. Street, más que un simple guía, se volvió pieza fundamental en la exploración sonora que el grupo desarrollaba, implementando, nuevos y precisos arreglos con cuerdas y teclados.
El resultado final, No Need To Argue, se editó el 3 de octubre de 1994 y si bien, tampoco fue un cambió significativo con respecto a las atmósferas emotivas y terso new wave, este segundo opus rompió el techo al tratarse de un trabajo desafiante, idiosincrático y prácticamente canónico: el juego melódico instrumental efervescente se volvió marca de la casa, en tanto, la titánica y hermosa voz de O´Riordan es un referente actual de la música irlandesa y de la cultura pop mundial.
Así, tenemos un extraordinario y robusto álbum, al que todos recordamos con cierto cariño y vale mucho la pena reconocer como uno de los mejores trabajos lanzados durante los 90. Y para muestra automática, Ode To My Family un tema acaramelado de cálidas guitarras y vocales preciosistas, justo como una elegía familiar de Dolores, en el que se formaliza un muro de sonido terso, diligente, colmado con imágenes pastorales y apacibles.
La nostálgica I Can´t Be With You fluye en un caudal de tintineos saltarines, vocales vibrantes y coros perfectamente ideados para captar la atención del escucha en un movimiento sentimental rompe corazones.
Twenty One recita a medio tiempo, entre una neblina acogedora de acordes ardorosos, vocalización oscilante y un luminoso mural de bajo y teclados, en donde el torbellino de emociones reposa con efecto lacrimógeno. Entonces llega Zombie y sucede como un punto disruptivo: en la actualidad no hay quien desconozca los primeros acordes y sobre todo, el chorro de distorsión que cae a manera de cascada: se trata de una marcha oscura que retrata el conflicto bélico y el terrorismo.
Empty es un lamento acústico que se clava directo en el corazón, cobijado por cuerdas, percusiones comprimidas y esa voz cuya técnica mejora conforme avanza el tema, se vuelve una delicia fantasmal que invita a la reflexión y cuya coralidad resulta un pequeño tesoro pop.
Everything I Said es un vaivén melódico maravilloso, cual ensoñación, baja en dramatismo y fuerte en su coro nostálgico, ascendiendo entre guitarras y teclados, cuya resonancia envuelve de inmediato sin decepcionar. The Icicle Melts escurre entre acordes fríos y arrebato acústico, mezclándose con una endurecida vocalización cuya potencia se vuelve sobrehumana. La letra es acerca del asesinato de un niño de 2 años a manos otros dos de 10, y cuya crueldad en el acto, se convirtió en nota de revuelo.
Disappointment es otra hermosa canción de complejidad sonora, sobresaliendo por sus arreglos acústicos y atmósferas taciturnas, además del desempeño vocal cuyo eco exprime un doloroso recuerdo alejado de luminiscencia y autoestima. La épica Ridiculous Thoughts mantiene la cepa melódica, aunque la empuja dentro de un torbellino de emociones crudas, en tanto las guitarras ganan dureza y la rítmica embarnece meticulosa y certera. Nuevamente, la voz es desafiante y bellísima, quebrando las capas del aire con una dolencia casi temeraria.
Dreaming My Dreams es una balada que resalta por su elegante melancolía, atmosféricos arreglos y acordes caniculares, vibrando cerca de las emociones más abrasivas en sus violines preciosistas y platillos reverberantes.
Yeat´s Grave se basa en un poema de William Butler Yeats, en tanto la melodía bifurca entre guitarras de efectos acuosos, vocales ensombrecidas y para rematar, el extraordinario bajo cuya profundidad, nos acerca a la penuria gótica. Daffodil Lament es un tema casi progresivo y mitológico, cuyo retumbo embarnece conforme avanza: primero, es fácil apreciarla tranquila y emotiva, trascendiendo hacia terrenos más ríspidos y evocativos, cuyo trabajo intrincado en las guitarras confecciona una ambientación portentosa junto a la cama de teclados , mientras las vocales se vuelven un efecto claramente eclesiástico.
No Need To Argue concluye el plato con ánimo taciturno, sereno, con un teclado tenso y un arreglo vocal muy cercano a Sinead O´Connor; sin embargo, Dolores sabe cómo acentuar su propia personalidad con enorme sentimentalismo y belleza.
No Need To Argue superó cualquier expectativa y se desligó de la maldición del segundo álbum, a lo cual, se puede destacar su calidad gigantesca y hermosas texturas vocales, confeccionando una valiosa colección de canciones honestas, valientes y conmovedoras.
Tracklist:
1.- Ode To My Family
2.- I Can´t Be With You
3.- Twenty One
4.- Zombie
5.- Empty
6.- Everything I Said
7.- The Icicle Melts
8.- Disappointment
9.- Ridiculous Thoughts
10.- Dreaming My Dreams
11.- Yeat´s Grave
12.- Daffodil Lament
13.- No Need To Argue
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