THE JESUS AND MARY CHAIN – GLASGOW EYES (2024)
La legendaria agrupación escocesa lanzó su último álbum, hasta el momento, el 22 de marzo de 2024 y fue todo lo que podrías esperar por parte de los hermanos Reid. Un esfuerzo muy de "ellos", completo en su "marca" underground ochentera de guitarras garageras saturadas con distorsión punzante y brillantes melodías encandiladoras.
Volvieron a los escenarios en 2007, después de una separación de casi nueve años, acaecida por ímpetus encontrados, abuso de drogas y otras artimañas sucias que tanto Jim como William se tendían una y otra vez, fundamentando un odio abisal entre ellos; la vieja química parecía intacta como en los días de antaño, cuando eran dos adolescentes amantes de la cultura pop y cuyo mayor pasatiempo era componer canciones sobre lo mucho que detestaban el mundo. En 2017 lanzaron un disco de regreso, el efectista Damage & Joy, el cual no disfrutó de mucha repercusión, aunque mantuvo situada a la agrupación entre los vivos.
Así, después de algunos años dedicados a escribir nuevas canciones, este Glasgow Eyes reivindica los fantasmas del pasado, a través de una visión idiosincrática y sonido crudo (en ocasiones) más experimental, cruzado en una producción moderna que lima cualquier filo desalineado, convirtiendo los 12 cortes que lo conforma, en oscuros y elegantes amasijos que versan sobre la decadencia moderna: historias turbulentas sobre drogas, sexualidad desmedida, vicio duro y puro; entre cientos de referencias a filmes, música pop icónica y el peligro inherente del rock n´roll, aunque eso sí, falto de amenaza real, con muchos kilos extra y canas plateadas.
Y aunque fue un regreso discográfico decente, lleno de energía y la característica esencia mortecina de antaño, también puede resultar, para los no iniciados, un cúmulo nebuloso y repetitivo, donde las reglas parecen haber enloquecido y la distorsión a chorro, en ocasiones, se ve rebajada por el uso intensivo de sintetizadores. Sin embargo, la mezcla entre congestión ríspida y electrónica edulcorada funciona, destilando el apego vanguardista que siempre distinguió el trabajo de los Reid.
Para muestra irrefutable, tenemos Venal Joy, con un poco de Suicide, un poco de fuzz regurgitado, la intervención efectiva de la vocalista Fay Fife, añade un cariz desesperado al procesamiento de ritmos mecanizados, sintetizadores primitivos y malevolencia lírica. American Born serpentea entre desenfadada distorsión, vocales constipadas y riffs que coquetean con un pop putrefacto que busca, a pesar de todo, equilibrar la oscuridad. Cosa que continua palpable con Mediterranean X Film, un corte más seco y sosegado entre capas empanizadas de piano, guitarras de cariz parco, y narrativa que pareciese surgir de una extraña película noir. Jamcod resulta un punto más sólido, con sus texturas electrónicas hipnóticas, vocales apasionadas de venenosos fraseos autorreferenciales, e inesperados golpes de fuzz galopante, casi grunge.
La fragmentaria Discotheque es una delicia sutil que hierve lenta, entre punteos castaños, coros robotizados, y arreglos electrónicos elegantes, erigiendo en claroscuro, un rock bailable pecaminoso. Pure Poor engalana desde los primeros segundos con abrasiva desfachatez y marcha ralentizada, sorteando maravillosas capas de fuzz pop, en una espiral eléctrica desconcertante. The Eagles and the Beatles es más una parodia del sonido facilón del rock comercial de principios de los ochenta, aludiendo a grandes agrupaciones que encarpetaron una dinastía fructífera; asimismo, el riff y vocales azucarados magnifican su gancho pop hacia rubros inesperados. La misteriosa Silver Strings sobresale por sí misma, en su simpleza metalizada, texturas de sintetizadores acolchados y alucinógenos, vocales de artimaña dionisiaca y melodiosos punteos encarecidos.
Chemical Animal mantiene la tensión en alto con su magnetismo decadente, licuando diversas capas en un grueso meditabundo, donde las guitarras fingen ser un sintetizador, y éste a su vez, procesa con malicia, un tremendo escupitajo de vampirismo psíquico (o psicótico).
Second of June rememora el sonido deslavado de la banda durante los noventa, en un fino dejo glam, y en cuya letra se denota (extrañamente) una sincera ternura. Girl 71 libera buenos riffs zigzagueantes, discutiéndose entre texturas sencillas y rítmica variopinta de rock n´roll vocal, sin embargo, su letra no logra ocultar ese molesto cliché retenido.
Hey Lou Reid es un serio tributo al noise rock en todas sus formas y eras, desde presentarse como un remake de Sister Ray de The Velvet Underground, hasta el saturado matiz curvilíneo del punk electroso de finales de los setenta, añadiendo acordes modernos, drama secular en vocales de vicio abierto, hasta la marcha con guitarras de fuzz contenido, en donde si bien, pensamos en el legendario Lou Reed, aquí los verdaderos protagonistas son los Reid, genios y figuras crepusculares de su película The Jesus and Mary Chain.
Tracklist:
1.- Venal Joy
2.- American Born
3.- Mediterranean X Film
4.- Jamcod
5.- Discotheque
6.- Pure Poor
7.- The Eagles and the Beatles
8.- Silver Strings
9.- Chemical Animal
10.- Second of June
11.- Girl 71
12.- Hey Lou Reid



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