THE JESUS AND MARY CHAIN – PSYCHOCANDY (1985)

 



El panorama musical de los 80, dominado por una ola mainstream de pop superficial, dejaba poco espacio para los freaks que no sentían afinidad por los sonidos sintéticos melosos y dóciles. Entre la camada que disfrutaba de propuestas verdaderamente "alternativas", se encontraban los hermanos Jim y William Reid, disgustados de no encontrar música que representase la negrísima percepción con la que miraban la vida. En una acción desesperada, renunciaron a sus trabajos y gastaron sus ahorros en dedicarse de tiempo completo a su propia identidad sonora: The Jesus and Mary Chain.

Los aludidos: William y Jim Reid. 1985

Para contrarrestar el hastío que los devoraba, los Reid echaron mano de aquellos gustos musicales de antaño que consideraban significativos y les hacían mover, hasta cierto punto, los pies para iniciar su labor como compositores: desde la aspereza vanguardista de los Velvet Underground y Einsturzende Neubauten, hasta las intensas melodías de los Beach Boys y la melosidad atmosférica de las agrupaciones de chicas, como las Shangri-Las y Ronettes, dirigidas por el tótem Phil Spector a principios de los 60 (con todo y su ineludible técnica Wall of Sound); sin olvidar la vorágine callejera del punk. 

El resultado del esfuerzo conjunto, fueron un listado de canciones post punk, que si bien, conservaban intacta la voluptuosidad dulzona de sus melodías favoritas, corrían abrigadas por monstruosas capas de distorsión punzocortante. Al poco tiempo reclutaron al bajista Douglas Hart y para complementar el cuarteto, se les unió Bobby Gillespie, quien imitaba la técnica de la legendaria Moe Tucker al generar una percusión honda y seca (Gillespie saldría al poco tiempo para erigir su propia senda musical de mano de Primal Scream).

Una tarde despreocupada: Jim, Douglas, William y Bobby

En cosa de un mes, grabaron Psychocandy, su primer larga duración, editado el 18 de noviembre de 1985. En aquel año, las principales listas de éxitos internacionales fueron dominadas por grupos como A-Ha con su inmortal Take On Me, así como una larga variedad de bandas consolidadas en el synth pop, por lo que sólo los entendidos de las rarezas y verdaderas experiencias underground, lograron disfrutar de aquel sonido altamente espinoso y actitud disruptiva, que amenazaba con derribar los pilares de la música popular comercial.

El rock n´roll había recuperado su instinto peligroso, de la mano de los decibelios sísmicos y ruido implacable, que si bien, la estructura de las catorce rolas que conformaban la placa inicialmente, más un puño que paulatinamente aparecieron como sencillos, bonus tracks, compilaciones y reediciones, mostraban un dominio alucinante del ruido blanco con letras altamente venenosas, desencantadas e influenciadas por la ingesta "recreativa" de drogas duras. 

Retroalimentación y distorsión a tope...

Así, piezas como Just Like Honey se volvieron verdaderos clásicos de un género que se gestó con Psychocandy, el shoegaze: los embates aislados de la batería minimalista nos adentran a un núcleo de fuzz melodioso irregular y coros empañados, las tesituras ruidistas nos brinda una visión esperanzada, de una romántica casi idílica. 

Just Like Honey

Inmediatamente The Living End asalta con su retroalimentación abrasiva, bajeo profuso y percusiones robóticas, aquí encontramos una declaración de principios, un oleaje nauseabundo de reverberaciones  cual pelea con cuchillos.

The Living End

Taste The Floor no baja la intensidad, sino apuesta toda la mano, redoblando el impacto con distorsión monótona a tope y vocales hipnóticas, riffs volcánicos: como un mástil que se viene abajo y golpea una campana hasta romperla en mil pedazos.

Taste The Floor

The Hardest Walk pareciera asequible con sus melodías depresivas de "pop de chicle" saturadas, las cuales cortan el aire y nos revelan una narrativa de sexo poco placentero y drogadicción creciente, al tiempo que las guitarras gritan su ahogo en una marejada de fuzz desmedido. 

The Hardest Walk

La dramática Cut Dead proporciona un leve respiro, con esas tesituras pedestres de guitarras acústicas cristalinas y reverberación caótica, como si las grabaciones se hubiesen filtrado a través de una espesa cortina de humo boscoso, mientras su letra es una declarativa cuasi suicida.

Cut Dead

In A Hole es un encuentro furioso que rehúsa tomar prisioneros. Imagino las muy acotadas etiquetas de aquel entonces (pop y rock, nada más), por lo que piezas como ésta eran prácticamente inclasificables. Aquí el noise se convierte en una motosierra cuyas hojas filosas se encuentran ardiendo, y se incrustan beligerantemente en el centro de nuestros cráneos. 

In A Hole en vivo

Taste Of Cindy es una breve resolana de impurezas y riffs conflictivos, cuya convulsión resulta un respiro refrescante. Never Understand cambia ligeramente de dirección, irrumpiendo opaca, monótona y curtida en texturas más ligeras pero no despegadas de fibrosidad mortecina e implacable.

Never Understand

Inside Me repercute con su atmósfera cavernosa, agrietada y zumbante, sazonada con vocales zombificadas y una sección rítmica desesperada que invita, inesperadamente, a bailar mirando perpetuamente al suelo.

Inside Me en vivo

Sowing Seeds nos devuelve a la dinámica de percusiones "romantizadas" en conjunto a melodías en distorsión apretada, el eco en las voces permite miramientos mucho más adictivos, al dejarnos canturrear la letra. My Little Underground conserva el matiz cautivador saturado, entregando serpenteantes texturas, cuya raíz es una visión destructora. 

You Trip Me Up es un ejercicio cíclico dulce y chillante, emitiendo aullidos de estirada retroalimentación, las vocales sobresalen lo suficiente para incrustarse como una pieza más del decorado abrasivo.

You Trip Me Up

Something Wrong con sus guitarras de fuzz uniforme y vocales templadamente eclesiásticas, anuncian la característica espesura del dream pop, con su distorsión de neblina desordenada y emociones palpitantes. It´s So Hard culmina como lluvia ácida cayendo en un rio de deshechos tóxicos, burbujea con reverberaciones bulliciosas, aquí incluso, es fácil percatarse de la retroalimentación, gracias a la desafiante baja fidelidad en la producción.

Psychocandy es uno de los álbumes más extraños y reveladores en la historia del rock, fluyendo entre ondas de ruido percudido y filoso de inmensa oscuridad, pero, al mismo tiempo, mostrando la faena de lo que significa ser joven, encarando un mundo en el cual no encajas.


Tracklist:

1.- Just Like Honey

2.- The Living End

3.- Taste The Floor

4.- The Hardest Walk

5.- Cut Dead

6.- In A Hole

7.- Taste Of Cindy

8.- Never Understand

9.- Inside Me

10.- Sowing Seeds

11.- My Little Underground

12.- You Trip Me Up

13.- Something Wrong

14.- It´s So Hard

Álbum completo en YouTube y Spotify 🎸💥🔊

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