QUEEN – A NIGHT AT THE OPERA (1975)
Como epitomes indiscutibles de la monarquía del rock n´roll, Queen fue en muchos aspectos, una de las agrupaciones más grandes en la historia de la música. Con éxitos arrasadores en las listas de éxitos internacionales, enmarcaron una estela briosa y preciosista de talento y compromiso, palpable en su trayectoria, literalmente, de leyenda.
Porque bien, sus tres primeros álbumes son auténticos golazos que emparejan rock duro, majestuosidad glam orquestal, melodías pop de brillantina e incluso, heavy metal ornamental, valiéndoles el gusto y favor de las masas que disfrutaban de sus enérgicas presentaciones en vivo. Pero con el lanzamiento de su cuarto opus, se volvieron verdaderamente famosos: A Night At The Opera cambió todo para Freddie Mercury, Brian May, Roger Taylor y Jonh Deacon, quienes a partir de ese momento, ganaron un podio en el olimpo del rock.
Como muchas de las agrupaciones de la época, Queen comenzó a experimentar estirando sus capacidades conforme iban mejorando y nuevas ideas brotaban como el agua de un manantial fresco. Una característica de su música, inicialmente, era la cuantiosa gama de capas vocales, así como de gruesas guitarras, para sustituir los sonidos "imposibles" y matizados de los sintetizadores de aquel entonces. A través de este método exhaustivo, pero esclarecedoramente orgánico, fortalecieron sus composiciones rocambolescas y sinfónicas, influidas también, por el rock progresivo más excelso.
Sin embargo, para 1974 y a pesar de su buen recibimiento, ninguno veía una ganancia sustancial. Trabajaban separadamente para costear sus necesidades básicas, además de habitar pequeños y húmedos departamentos de rentas baratas. Encarando a su manager de entonces, Norman Sheffield, descubrieron que éste no les pagaba lo real. Decidieron contratar a John Reid, cotizado hombre de negocios, quien también se ocupaba de la exitosa carrera de Elton John. Con su apoyo, la agrupación consiguió un cuantioso financiamiento de EMI, con el cual reservaron cinco estudios distintos, además de cubrir el salario del productor Roy Thomas Baker, con quien ya habían trabajado, así como de los ingenieros de sonido que los acompañaron a lo largo de las agotadoras sesiones. Apostando a lo grande, las grabaciones de su nuevo disco se ejecutaron entre agosto y noviembre de 1975, empeñándose en lograr canciones mucho más ambiciosas e incluso, cual desplante verdaderamente operístico, generar un impacto emotivo y cercano en el público.
Echando mano de diversas técnicas, exploraron todo su potencial en los diferentes estudios: mientras en uno preparaban la base rítmica de las canciones, en otro se trabajaba arduamente en las armonías vocales, cual oleaje arribando a una playa empedrada, requiriendo una cantidad multipista para registrar por completo aquel amasijo llevado al extremo. "Una Noche en la Ópera" salió al mercado el 21 de noviembre del 75, siendo el álbum más caro hasta ese momento, con un costo total de 40,000 Libras. Su nombre homenajea una película de los hermanos Marx, y a partir de aquello, Groucho, se volvió un amigo cercano y gran admirador de la banda.
Todo arranca con la sardónica Death On Two Legs (Dedicated to...) y su misterioso intro, el cual transmuta en un hard rock directo, entre un alucinante piano y guitarras pesadas, abrazando la diversidad espectacular de rijosas voces, en las cuales, se exacerba su venenosa y mordaz letra.
En contraste, llega Lazy On A Sunday Afternoon, un breve y divertido número vodevil, con pegajosos coros pop y un grandioso solo orquestal. I´m In Love With My Car irrumpe enérgicamente en un dramático balance de guitarras flamígeras, percusiones precisas y las vocales de Roger Taylor, narrando el enamoramiento ficticio entre un hombre y su automóvil; aunque comúnmente se toma por broma, este es uno de los cortes más pesados del álbum.
La bella You´re My Best Friend fue un regalo del bajista John Deacon para su esposa. Tremendamente pegajosa, coral y lustre, se trató del primer adelanto del plato, anticipando, aunque de forma moderada, su magnifico potencial. El piano eléctrico imprime una esencia juguetona y magnética, en tanto las percusiones marcan, casi de forma marcial, el paso de los arpegios en las guitarras y las emotivas vocales.
´39 es un golazo progresivo, concebido por Brian May. Ésta extraordinaria balada acústica de ciencia ficción luminiscente, presenta un abanico de emociones que van desde la excitación a la melancolía, dando forma a la historia de un grupo de astronautas, cuales peregrinos, que partieron hacia el cosmos, y a su vuelta, el tiempo les juega una mala broma: para ellos pasó un año, mientras en la tierra, trascurrieron más de cien.
Sweet Lady vuelve al rock duro en un danzón de compases adrenalínicos que erupcionan entre divertidos coros y riffs agitados, formalizando un conjunto matizado de inusuales ecos, texturas arrebatadas y embates glamurosos.
Seaside Rendezvous es un vaivén teatral y estilístico de géneros, el cual dificulta clasificar lo brillante de su valía: tenemos otro vodevil alegre de coralidades pop, pianos alucinantes y la extravagante imitación de varios instrumentos de viento de parte de Taylor y Mercury.
La mística The Prophet´s Song es un corte que fusiona por igual heavy metal con dinámica progresiva, gracias a sus embates percusivos cual martillazos y guitarra de acortes apocalípticos, dirigiéndose hacia un pesado solo de voces con delay a tope y manipulación de cinta, creando una sensación abismal y extravagante de inminente hecatombe.
De igual forma, se conecta maravillosamente con la tersa Love Of My Life, un dolido tema de corazones rotos, cantada en su totalidad por Mercury, incluyendo los coros en multipista. Está dedicada a Mary Austin, la ex novia del cantante. Destaca la interpretación del piano en formación clásica, el arpa cristalina y su textura templada de la guitarra eléctrica.
En Good Company Brian May se encarga de recrear, cada floritura de una banda de jazz de estilo dixieland, tomando la voz principal y un "banjo/ukelele" perteneciente a su padre; para narrar los aciertos y desventuras de un hombre que mira hacia atrás reflexionando sobre lo poco ganado y lo mucho perdido en su vida.
Y sí, llegamos a la choteada, pero titánica Bohemian Rhapsody, la cereza en el pastel, la joya absoluta de la corona. Este corte lo tiene todo: inicia en un delirio coral etéreo que se vuelve una melancólica balada, en la cual, el narrador intenta expiar su sentir de culpa, cerrando con un impresionante solo de guitarra, tan emotivo y fastuoso, dando pie a la famosísima sección operística que bien podría interpretarse como un juicio espiritual en donde el atormentado narrador se debate entre bien y el mal, suplicando el castigo de presencias endiabladas (cabe mencionar el extraordinario arreglo de voces, todas grabadas por Mercury, May y Taylor, quienes llegan a niveles tan lúcidos como aterradores), y en un parpadeo, cae cual tormenta, un ataque de rock pesado, veloz, deslumbrante, rijoso; celebrando la pomposidad con entrañable sentimentalismo.
God Save The Queen, el himno de Inglaterra, sirve aquí como una coda espectacular, grabada por May en una faena de guitarras edulcoradas.
A Night At The Opera es todo lo que Queen representa, en gloria y dinamismo musical: una celebración sensacional, deslumbrante de autenticidad, imaginación, condensando de forma artística y equilibrada, la producción meticulosa que detalló el futuro, no sólo de la banda, sino del rock n´roll en general.
Tracklist:
1.- Death On Two Legs (Dedicated to...)
2.- Lazy On A Sunday Afternoon
3.- I´m In Love With My Car
4.- You´re My Best Friend
5.- ´39
6.- Sweet Lady
7.- Seaside Rendezvous
8.- The Prophet´s Song
9.- Love Of My Life
10.- Good Company
11.- Bohemian Rhapsody
12.- God Save The Queen



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