WINTER – INTO DARKNESS (1990)
La experiencia de vivir es una suerte contradictoria: hay quienes nacieron en la opulencia, alejados de cualquier inquietud apremiante, en cuanto a otros, luchan prácticamente desde su minuto cero por sobrevivir a las diversas catástrofes que azotan constantemente su destino.
No siempre es posible apreciar un equilibrio, más cuando el desamparo y la miseria acompaña a un sector de la población, el cual incluso, dejó de existir. Mucha de esta tortuosa materia es reflejada en varias placas de metal, ya sea que se trate de Death, Black, o Doom, la pasmosa entonación de música tan abrumadora da pie a presentar letras, de carácter vivencial, narrativo, descriptivo o abstracto, cuyo contenido expone o exagera, el aspecto más oscuro y terrible de la naturaleza humana.
Viniendo a tema el primer y único álbum de larga duración de la agrupación Winter, Into Darkness, editado en mayo de 1990. Estos oriundos de la ciudad de Nueva York, desarrollaron un estilo parsimoniosamente lento, abrasivo, decadente y cavernoso, mezclando efectivamente Doom con Death Metal. Integrados por John Alman en el bajo y la voz, Stephen Flam como guitarrista, junto al baterista y letrista Joe Goncalves, lograron llamar bastante la atención hacia finales de los ochenta, por sus presentaciones caóticamente inmersivas.
No es exageración destacar el sonido ríspido, pesado, penumbroso e incluso experimental de su estética mortuoria, impregnada con magnifica precisión y autoría, en siete canciones acerca de los estragos físicos y psicológicos de la guerra, en una espiral descendente hacia territorios abismales de esquizofrenia y la psicopatía, porque el desamparo más latente no sólo se acompaña de existir la horrible visión de una tierra vuelva en cenizas y tapizada con sangre a borbotones, aquí, el entumecimiento supera la carne y vísceras, convirtiéndose hacia un bloqueo casi espiritual, la perdida absoluta de la alegría y voluntad, el enmohecimiento más profundo y áspero de la vitalidad; incluso, significando un castigo que supera la muerte: la infinita y helada esclavitud de alma en un inhóspito paraje despojado de colores: La nada gris y perversa.
Into Darkness, integra a su pesada lentitud, toques de grindcore y hardcore punk, (de su ADN tempranero) aumentando la densidad talante, en ausencia de toda luz, un invierno eterno cierne calamidad y pesadillas. Así, Oppression Freedom - Oppression (Reprise) abre la vista al abismo, lenta, pútrida, colmada de guitarras pastosas de drone furibundo y sección rítmica ominosa.
Servants of the Warsmen libera emanaciones guturales cataclismicas, en tanto el efecto distorsionado y atmosférico de su guitarra genera un contraste pernicioso en relación a la nitidez de la batería titánica, elevando poderosas murallas ahogadas.
La abominable Goden integra a la ecuación teclados que embarnecen la densidad del ataque sonoro, donde su táctica no pierde calidad: lentitud tormentosa a través de guitarras chorreantes, bajeo colosal y percusiones envolventes, en tanto las vocales volcánicas se toman su tiempo para escupir cuata miseria es posible soportar lacerando y exprimiendo la psique humana. Power and Might es una breve apuesta por la distorsión acérrima, derivaciones atmosféricas de drone y catárticas texturas escalofriantes.
Destiny sube la velocidad mordiendo directo a la yugular: gruñidos de ultratumba que decantan la privación de una visión asertiva, ese bajeo profundo y mordaz, baterías resolutivas y la colosal presencia de esas guitarras punzantes, que cual cadáver putrefacto arrastrándose fuera de la tumba.
Eternal Frost es una vena que sangra directo del doom clásico, matizada con efectos alucinógenos terrosos y distorsión estridente, los gruñidos, nuevamente, decantan hacia las penurias existenciales con efectivo toque, en tanto las cualidades rítmicas emergen cual explosión nuclear sobre el frío concreto.
Into Darkness cierra con una anti-épica de guitarras amuralladas y oscuras, percusiones que se arrastran por el fango, bajeo sísmico y teclados glaciales que ensalzan las guturales sangrantes: una caída en picada hacia la inhóspita oscuridad.
Sumergirse en la experiencia de Into Darkness resulta asfixiante y desorientadora: andar a tientas por lo desconocido completamente a ciegas bajo toneladas de ruido tóxico, un reflejo desdeñoso de su enigmática portada: la fotografía que data de 1942, retratando las ruinas de la ciudad de Múrmansk durante la segunda guerra mundial.
Tracklist:
1.- Oppression Freedom Oppression (Reprise)
2.- Servants of the Warsmen
3.- Goden
4.- Power and Might
5.- Destiny
6.- Eternal Frost
7.- Into Darkness


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