MIND BOMB – MIND BOMB (1993)
Resulta injusto prolongar la palabrería que se vuelve mito, sin embargo, bajando aquello en casos prácticos, o mejor dicho, en la trayectoria, larga o corta, de agrupaciones que permanecieron en la periferia de lo comercial y en lo que simplemente no lo fue, se vuelve más un asunto arqueológico que simple humo para fascinar a los incautos.
Porque bien, durante la década del noventa, populó una vasta cantidad de artístas y bandas instaladas en la bandera del mal nombrado "rock alternativo", con la única intención de obtener reconocimiento mainstream; ideal solapada por las discográficas multinacionales desesperadas por repetir el ascenso de Nirvana. Sin embargo, lo único que se logró fue fraccionar los de por sí delimitados circuitos, estableciendo a ciertas agrupaciones en un estatus de culto superlativo cuya estela continua intacta a pesar del las décadas (Ween, Pavement) o aquellas que vieron chispazos de reconocimiento para luego desaparecer por completo (For Love Not Lisa) y justo, una de esas historias de esencia efímera, apersonada en Mind Bomb, nos convoca en esta ocasión.
Formados en 1989 por la mente maestra detrás de todo, Scott Mercado, los oriundos de Chicago figuraron primeramente como Daisy Chain, para luego cambiarse a su denominación definitiva, firmando con Mercury Records en el 91. Aunque en la escena local fueron bastante reconocidos, su debut y único álbum, homónimo por cierto, vio luz hasta dos años después.
Éste fue producido por Max Norman, quien se encargó de la consola en varios álbumes de Ozzy Orbourne y Megadeth, y por la propia banda, o mejor dicho, Mercado en persona, después de todo, como compositor previsorio de todas las piezas que se incluyeron en la placa. El sonido en sí, para nada malo, es poco cohesionado entre sí: tenemos una especie de heavy rock de esencia setentera, mezclada con un reflujo industrial plenamente noventero, con ciertos toques de funk esquizofrénico y otras pinceladas que distraen, volviéndolo un esfuerzo de entendimiento, más que de capricho (como podría ser el reto de escuchar a Mr. Bungle por esa misma época).
El primer corte Prepare Yourself entra con un serial de percusiones entrecortadas y guitarras metalosas, dejándose abrazar por la divagación tácita de un sintetizador tecno punzante, en tanto las vocales parecen filtradas con una intención glam que chorrea distorsión. Segue se empareja bastante con la dinámica del heavy metal noventero: guitarras gruesas, aunque fluidas, y base rítmica machacante, elementos estándar que si bien, fusiona cierto ímpetu a la Guns N´ Roses, sobrepone un muro sonoro predecible.
Do You Need Some? resultó LA canción, o así fue vendida. Plenamente disfrutable gracias a sus trompicones de riffs superpuestos, baterías mecanizadas, bajeo cual martilleo y vocales repetitivas, la remezcla y sobreproducción maximizan de manera no tan conveniente, alargándola hacia un amasijo industrial pretencioso, de solos punzocortantes y percusión extraña; aunque eso sí, muy pegajoso.
La balada Almost There funciona en su medio tiempo de acordes cristalinos, piano discreto y melodías que no cansan, el sintetizador da soporte sin excederse y la sección rítmica es de lo más asertiva. Puntos extra, por su línea vocal, evocativa pero no melosa. No Reason supura radiación en las guitarras, el doble bombo resulta lo mejor, y su interacción con las vocales es efectiva. Aunque, después se transforme en un swing de chasquidos, silbidos bobos y metales salidos del sintetizador. Violent Dream pareciese escapada de un videojuego, con su base electrónica de sintetizadores grandilocuentes, apenas y rescatada por el rugido guitarrero. Eso sí, copia a Mr. Bungle por la dinámica de metales ficticios, coros dulzones y gritos sublevados que intentan besar la epicidad.
40 Days reproduce una dinámica extraña con un desquicio de riffs duros y galope ensordecedor, la construcción de la pieza se sustenta en el jazz, manteniendo apenas cohesionada la pieza. Daisy Chain es eficiente por estar desligada de carga innecesaria, sólo riffs metálicos con solos de espesura intensa, batería resuelta, vocales directas y algunos coros que se disparan a discreción. I Am sigue el camino del corte anterior, aunque integra mejores texturas en las guitarras, vocales divergentes, melodías mejor logradas y un sazón funky dulzón, disfrazado entre la rigidez del ritmo contundente.
Mind Bomb como grupo, prometía un futuro de carácter olímpico. Personajes como Gene Simmons, Rob Halford y Joe Elliott de Def Leppard hablaron maravillas de ellos, sin embargo, su propia excentricidad selló su opus como una experiencia somera que brilla durante su primera mitad y lamentablemente se cae sin remedio. Aunque finalmente buena, no deja de parecer una de esas curiosidades de las que se puede prescindir.
Tracklist:
1.- Prepare Yourself
2.- Segue
3.- Do You Need Some?
4.- Almost There
5.- No Reason
6.- Violent Dream
7.- 40 Days
8.- Daisy Chain
9.- I Am
10.- It´s What I Want
11.- Goodbye Everything
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