DREAM THEATER – PARASOMNIA (2025)
Dream Theater ha vuelto. No sólo por el reciente estreno de su nuevo álbum, Parasomnia, el pasado 7 de febrero, sino por la reincorporación de uno de sus miembros fundadores: Mike Portnoy está en la bateria tras 13 años de ausencia y ahora es cuando parece que todas las piezas vuelven a pocisionarse en su justo lugar.
La agrupación, también integrada por el guitarrista John Petrucci, el bajista John Myung, el tecladista Jordan Rudess y el vocalists James LaBrie, es considerada como epítome del metal progresivo, gracias a su disciplina, técnica consagrada y la complejidad vertida en cada uno de sus álbumes, ya fuese en el primigenio sonido power de su debut When Dream and Day Unite (1989), hasta esos logros absolutos que fueron Image and Words (1992), Metropolis Pt.2: Scenes of a Memory (1999) o Black Clouds & Silver Linings (2009).
Su nuevo esfuerzo discográfico cuenta con 8 cortes que exploran, mediante una perspectiva filosófica, transtornos del sueño que probablemente, sean más comunes de lo que se piensa: terror nocturno, sonambulismo, parálisis del sueño y la proyección traicionera del subconsciente en forma de pesadillas. El eje temático, que no conceptual, presenta a una niña como protagonista de semejante tortura que arriba una vez que la penumbra anuncia la hora del supuesto descanso. Por supuesto, todo el álbum consiste de la ya conocida estética progresiva de la banda: intrincados y cerebrales arreglos, compases sobrehumanos, riffs de calidad soberbia y atmósferas sobrecogedoras.
Todo inicia con la agitada In The Arms of Morpheus un viaje instrumental que nos sumerge en el vórtice enrarecido de una mente que no logra descanso por mucho que sus párpados se encuentre cerrados, la percepción de la realidad y la fantasía se desdibuja a través de la potente y oscura guitarra, el ataque incesante de la batería y una sensación de peligro inminente, enarbolada mediante teclados exhuberantes.
La gótica Night Terror adquiere mayor impacto al cohesionar con la narrativa sonora del disco, desenvolviéndose en un baile de percusiones intrincadas, provocadores riffs de textura disonante, ese bajeo persistente y el bien logrado arreglo vocal, argumentando a profundidad el efecto pavoroso de los sueños inquietantes.
A Boken Man golpea duro y a la cabeza, con su dinámica fluida de thrash técnico que intercala lóbrega pesadez que deja tras de sí, un efecto etéreo. Si bien, lo que sobresale, es el juego guerrillero de la batería con la guitarra, los discretos teclados muestran una digna presencia y la voz, por primera vez en mucho tiempo, se esfuerza por mantener vivaces sus melodías sin ayuda de efectos adicionales.
Dead Asleep hecha mano de la sustancia resolutiva con la que DT imprimía sus primeros trabajos, en esa mezcla memorable de sensible complejidad, permitiéndose elaborados puentes de riffs entretejidos, teclados bailarines de notas largas y el galope demoledor de la batería, mientras el elemento de "anclaje", recae en las vocales, emotivas y épicas; el corte sin duda rescata lo mejor de Rush mientras se distingue por su solos de guitarra y sintetizador.
Midnight Messiah revienta con embates de enrevesada espesura, en donde el trabajo de la batería, guitarra (sobre todo en su estupendo solo) y bajo dirigen el corte manteniéndolo en alto, sin embargo, la melodía principal se percibe débil en el coro, además, la mezcla deja empañados los teclados alucinógenos que carecen de impacto.
Are We Dreaming? es un breve interludio instrumental de atmósferas fúnebres, acompañada de campanas, susurros y efectivos teclados de aire crepuscular. Este corte nos remite casi de inmediato con Bend the Clock una grata balada que inicia emocionalmente delicada, y poco a poco, engrosa sus melodías hacia una construcción poderosa de guitarras efervescentes, excelentes coros, teclados lumínicos, percusiones distinguidas y vocales, aunque rústicas, determinantemente auténticas.
El momento de la verdad llega con The Shadow Man Incident, el corte que irrefutablemente, muestra a los oriundos de Boston como los maestros del metal progresivo: gustosa en matices y maniobras hipercomplejas, cada instante se define como un viaje sensorial de sinfonismo colosal, poderosa metralla e intrincadas variaciones de nocturna resonancia. Los 19 minutos de duración no tienen desperdicio, que si bien, debe tenerse paciencia para disfrutar de sus atmósferas y arranques fúricos, además de los curiosos easter eggs que la relacionan (quizá intencionalmente) con otras piezas épicas en la discografía de DT.
Parasomnia no es trabajo arriesgado, ya que apuesta por los recursos que gustan a los fanáticos de la banda y del género, sin embargo, resulta un esfuerzo por demás digno, elegante y dotado de excelentes momentos que nos permiten viajar a través del torbellino de emociones fuertes en su sonido y concepto.
Tracklist:
1.- In The Arms of Morpheus
2.- Night Terror
3.- A Boken Man
4.- Dead Asleep
5.- Midnight Messiah
6.- Are We Dreaming?
7.- Bend the Clock
8.- The Shadow Man Incident
%209.47.20.png)

%2015.47.56.png)
Comentarios
Publicar un comentario