KASABIAN – VELOCIRAPTOR! (2011)

 


Kasabian fue por automasía, la última esperanza del britpop. Iniciando su prometedora carrera en el agridulce sendero de la música popular a principios del siglo XXI, la agrupación conformada, en su alineación más exitosa, por el vocalista Tom Meighan, el guitarrista y principal compositor Sergio Pizzorno, el bajista Chris Edwards e Ian Matthews en la batería, supo a bien codificar en una sola esencia el brutalista ADN del rock en su forma más cruda, con la compleja constitución de la electrónica, estableciendo su propia personalidad sonora.

de izquierda a derecha: Chris Edwards, Sergio Pizzorno Tom Meighan e Ian Matthews 

El cuartero y sobre todo el carismático Meighan y el metódico Pizzorno, poseía todo para ser grandes rockstars: una actitud arrogante y altanera, canciones cada más embarnecidas para corearse en estadios colosales, una apariencia de artistas desenfadados que sabían aprovechar, además de una tercia de álbumes cuya repercusión comercial aumentaba significándoles estupendos dividendos, aunque para no pocos, la calidad de su música era sobre todo, cuestionable. 

Quizá debido al tamaño de sus ambiciones, siempre mayores a su capacidad de plasmar apropiadamente  sus ideas, que si bien, dentro de una ya muy probada estética no del todo original, lograron afianzarse un triunfo indiscutible y sobrecogedor y no hay mejor evidencia de ello en el mejor de los términos, que su ya clásico Velociraptor!

A punto de probar las miles del éxito mundial

Editado el 16 de septiembre de 2011, el sonido ya perfeccionado, es una locuaz combinación de robusta neo psicodelia, space rock y un tecno casi orquestal. Las canciones que conforman su cuarto disco brindan una consistencia casi cinematográfica a la experiencia: fuertes ganchos que arriesgan su pellejo en el ruedo, letras lisérgicas, ritmos ponchados que entusiasman y, nuevamente, la cuando menos nostálgica desfachatez británica que tanto nos gusta y heredada de los Stone Roses y Oasis, por citar ejemplos más directos. Todo lo anterior, sin duda, formaliza una construcción épica y poderosa.

La resonancia de un gong apertura Let´s Roll Just Like We Used To, aventurado corte que incluye una trompeta polvosa de western, marcha fluidamente hacia el funk descafeinado, logrando alturas misteriosas con su melodía de medio oriente en el coro y el riff en su guitarra camaleónica.  

Let´s Roll Just Like We Used To

Days Are Forgotten es el típico corte de estadios que fascina a los hooligans, no siendo para menos, su "sociológica" letra refiere a cómo asimilamos el triunfo, y cómo también nos negamos a perderlo, en pelea constante a no ser menospreciado o parecer "anticuado" ante las nuevas generaciones. Su estructura de blues condensado engrandece la diversificación de riffs y coros que salen disparados a diestra y siniestra, sin intención de tomar prisioneros. 

Days Are Forgotten

Goodbye Kiss es una balada embellecida con tersos teclados y guitarra acústica, el trabajo vocal es evocativo y romántico, avanza con discreto filo, encausado por florituras de cuerdas que alcanzan lo sublime. 

Goodbye Kiss

La Fee Verte o "el hada verde" es el nombre coloquial para la bebida de absenta, así que en cierta forma, la letra evoca probablemente el efecto de consumirla. En lo musical, sus largas melodías juguetean con el fantasma de los Beatles, desplegando una fanfarria de teclados y trompetas, vocales emotivas, guitarras empañadas y un medio tiempo consistente. 

La Fee Verte

Velociraptor! es un veloz y rapaz corte de rock ácido, con sección rítmicas en pleno frenesí, acción grandilocuente de guitarra, excelentes metales con efecto psicodélico, y una mezcla de voces que incendian la carpa del circo.

Velociraptor!

La brillante Acid Turkish Bath (Shelter from the Storm) recuerda al Kashmir de Zeppelin, con sus cuerdas y batería brutales, ascendiendo desde una cama de texturas de rock arabesco con efectos enervantes, que enarbolando una espiral de melodías épicas.

I Hear Voices tiene una afluencia muy a la Kraftwerk, con su bucle de sonidos mecanizados, matices electrónicos arribados de los años ochenta y una efervescencia bastante activa. Re-Wired es una inyección al cerebro de diatribas hipnóticas, avanzando de manera cauta mediante programaciones atrevidas, riffs cual ladrillos y ese efectivo juego de voces que anuncian un peligro seductor. 

Re-Wired

Man Of Simple Plesuares es una sólida y pegajosa afrenta en contra del mundo, mitad arrogancia sin sentido, mitad declaración de incontenible honestidad, el arreglo vocal dirige el paso desenfadado de la batería, mientras los riffs cobrizos forman intrincadas figuras melódicas.


Man Of Simple Plesuares

El pesado corte Switchblade Smiles es otra fusión de rock áspero de guitarra sucia, con beats de alto tonelaje, girando sobre el eje de una pista de baile en llamas gracias a su golpeteo sobrecogedor, los riffs distorsionados y las potentes vocales de furiosa enajenación. 

Switchblade Smiles

Neon Noon es por lejos, una despedida emotiva con guitarra acústica, drone sintetizado y beats efectistas que parecieran producidos por los Chemical Brothers. Las vocales exudan ese estado de ánimo sereno y melancólico con envolvente elegancia. Sin duda un gran cierre.

Velociraptor! elevó los logros de la banda hacia un nivel internacional, mostrando porqué eran dignos de atención, con nueva consistencia en su música, que si, pareciera no funcionar del todo en una primera escucha, consecutivamente se pueden descubrir los elementos que hacen de estos sujetos, una gran y malograda, banda de estadios.


Tracklist:

1.- Let´s Roll Just Like We Used To

2.- Days Are Forgotten

3.- Goodbye Kiss

4.- La Fee Verte

5.- Velociraptor!

6.- Acid Turkish Bath (Shelter from the Storm)

7.- I Hear Voices

8.- Re-Wired

9.- Man Of Simple Plesuares

10.- Switchblade Smiles

11.- Neon Noon


Álbum completo en YouTube y Spotify 👊🐒

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