TEARS FOR FEARS – THE TIPPING POINT (2022)

 



Los años que conformaron la década de los ochenta fueron, sin duda, fuente laudable de excelente entretenimiento, un momento en la historia donde la música representó ese punto álgido de inspiración acomedida, talento nato (aunque esta moneda también poseía su lado superficial), ofreciendo al gran público obras musicales inolvidables y que, cuarenta años después continúan emulándose con un empeño casi desmedido.

Durante este tiempo, los avances en la electrónica que iniciaron en los sesenta, fluyendo prodigiosamente durante los setenta, aterrizaron en una especie de formulación que la industria aprovechó para darle impulso a una camada de nuevas estrellitas acarameladas de poca monta que gozaron de éxito, en su mayoría efímero, mientras que otras, mediante un golpe de suerte (o talento e inteligencia real), sobrevivieron a pesar de la velocidad con la que los medios y MTV desechaban a sus nuevos modelos a seguir en las listas principales. Sin embargo, de entre la marabunta sintética que gozaba de cierto ímpetu y debía mucho a los innovadores tecno del post punk, sobresalió Tears For Fears, quienes, siendo muy jóvenes, tantearon el panorama con su excelente debut, el bailable, aunque cruel The Hurting (1983).

Con la llegada de sus siguientes opus, Songs From The Big Chair (85) y The Seeds of Love (89), el triunfo internacional llegó a sus manos, al entretejer un sonido de pop poderoso, pegadizos ritmos acondicionados y una composición progresiva moderada, llenando sus piezas con cierto aire épico y coloquial a la vez. Pero toda acción contrae sus consecuencias: el agotamiento físico y mental obligó a Curt Smith a desasociarse, mientras Roland Orzabal continúo liderando músicos de sesión y entregando álbumes más o menos insípidos.


El dúo dinámico en la actualidad

Bien dicen, la edad trae serenidad y sabiduría, con lo cual estos dos comparsas unieron fuerzas nuevamente a principios de los dos miles, metiéndose en el estudio de grabación e iniciando una serie de giras que devolvieron a la audiencia contemporánea sus triunfos del pasado y brindaron a una nueva generación que creció alimentada con el rumor de su música, una experiencia de resucitación auténtica.

Ahora, 18 años después de su última entrega discográfica, este dúo carga con sus propios fantasmas, inquietudes y el cansancio con el que también impactan los años, sin embargo, regresaron con brío e inspirados por una tremenda pesadumbre, armados de consuelo, astucia y credibilidad. Si durante su adolescencia, hicieron gala de la desesperación juvenil en sus letras, en esta ocasión presentan una perspectiva de los acontecimientos mundiales por demás interesante.

Lanzado apenas el 25 de febrero, The Tipping Point o “El Punto de Inflexión” está conformado por 10 nuevas canciones de estilística galante, una especie de renovación de la identidad que sólo fortalece lo escuchado en los trabajos de antaño y no permaneciendo como un espectador pasivo, sino brindando su opinión, actuando y musicalizando con ternura, el presente tumultuoso que vivimos.


No Small Thing

Los acordes acústicos de No Small Thing aperturan la placa con esencia pastoral, desprendiendo una ligera resonancia a los R.E.M., de mediados de los noventa, entre las suaves melodías de Orzabal en la voz principal, el apoyo de Smith sazona la pieza mediando reverberaciones y teclados de pop pulido, que bien pueden proceder de los mejores instantes de la psicodelia comercial de los Beatles. The Tipping Point es uno de los puntos más fuertes del álbum, recargando en su producción moderna, una ligera electrónica y el legado del synth pop que los lanzara al estrellado internacional, desplegando coros espectaculares en tanto la letra sumerge al escucha, de la angustia de perder a un ser amando: la esposa de Orzabal falleció en 2017 después de sobrellevar una larga enfermedad. Long, Long Long Time retoma el eco de los Beatles con su piano y melodía vocal, intercalando algo de la frescura californiana de los Fleetwood Mac más poperos, a sazón de arreglos electrónicos ingeniosos y resplandecientes. 

My Demons

Break the Man tiene a Smith en la voz principal, entre percusiones danzarinas, programaciones divergentes, guitarras luminosas que muestran un ejemplo soberbio de psicodelia pop, en este asalto lírico que desviste el concepto del patriarcado. My Demons se permite ser iracunda, siendo un refulgente himno de pop rock con sintetizadores que despliegan coros épicos y guitarras perpendiculares, aumentando el volumen con ritmo acelerado y psicodelia sublevada.

La edad trae serenidad y sabiduría...

Rivers of Mercy es la merecida balada de consciencia, tratando de lidiar con la discriminación racial que provoca violencia y a su vez, lóbregos disturbios sin sentido, propiciados por la división política. Texturalmente sus arreglos vocales sueltan una esencia angelical mientras los punteos delicados en la guitarra, permutan en una imagen del agua de un río que corre serena. En Please Be Happy, Smith retoma el rol principal, en una solicitud colmada de calidez, abrazando cuerdas, teclados, piano y una entonación prácticamente conmovedora, mientras la intervención de una trompeta circunspecta dota de profundidad y sombría belleza. Master Plan es un escrutinio colérico hacia la industria musical, el significado de ser convertido en un producto descorazonado para consumo rutinario, concediendo drama a través de su arreglo vocal, percusiones hondas, excelentes teclados y guitarras que empujan con su ornamenta de vigoroso pop eminente. End of Night retoma las texturas psicodélicas en favor de una electrónica alegre, a través de grandes melodías transparentes. Stay es la taciturna despedida que resume espléndidamente, el contenido musical, lírico y espiritual de la placa: un sonido abrasivo, conmovedor, refinado, dolido, espacial, aunque empático; si bien el dúo se especializó en himnos sintéticos cuya repercusión trapezoide hizo vibrar a más de uno, también dominaban una buena dosis de melancolía.


The Tipping Point


Sin ser el mejor trabajo en la trayectoria de Tears For Fears, The Tipping Point significa un retorno sobresaliente, un álbum hecho con pasión, amor y excelente cuidado, que si bien no deja claro si se tratará de su despedida, sí resulta un nuevo capítulo que merece escucharse una y otra vez a gozo pleno.

Tracklist:

1.- No Small Thing

2.- The Tipping Point

3.- Long, Long, Long Time

4.- Break the Man

5.- My Demons

6.- Rivers of Mercy

7.- Please Be Happy

8.- Master Plan

9.- End of Night

10.- Stay


Álbum completo en YouTube y Spotify

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