SIOUXIE AND THE BANSHEES – JUJU (1981)

 



El gótico fue uno de los rostros más populares de la corriente que le siguió al punk, justo cuando la década de los setenta fenecía con cierto hervor y reticencia. Para entonces, ya soltaba sus primeras patadas, sin decidirse a gritar del todo, sin embargo, la cimentación de sus poderes, que consistía en mirar directo al corazón de la tiniebla con arrojo y pasión, rescató los aspectos más ambiciosos del romanticismo: el drama, la poesía, además de una fuerte pesadumbre y miseria existencial, alimentando la incipiente escena a punto de volverse un monstruo irrefrenable.

Por supuesto, una de las voces que destacó por su alcance de contralto, esplendor escénico, estética y sentido divergente de adaptabilidad, fue la de Susan Janet Ballion, y la agrupación bajo su comando, vastas sombras erigiéndose a través de las listas de popularidad, destacando por el temple de su alter ego: Siouxie & the Banshees.

La reina de la noche y compinches


Sus primeros embates discográficos, mostraban un rock marginal de sonidos escabrosamente metálicos, yendo poco a poco hacia senderos más atmosféricos y edulcorados, encaminándose a las tendencias bailables, aunque no desprovistas de su impulso enrarecido y megalómano; marca indiscutible de la casa.

Para su cuarto álbum, casi como intriga de predestinación cabalística en este número, del cual existen ejemplos titánicos en el rock como Led Zeppelin IV, Black Sabbath Vol. 4, llegando hasta el No. 4 de Stone Temple Pilots. Juju fue publicado el 9 de junio de 1981, a cuarenta años que nos distancian de su primer prensa, exquisito en virtudes por explorar, acompañándose de una buena bebida, audífonos y a volumen recomendablemente alto.

Encarnado en una de las alineaciones más productivas de la agrupación, la eterna Siouxie Sioux en voz y guitarra ocasional, Steven Severin en el bajo, además del baterista Budgie y John McGeoch en uno de sus momentos más grandiosos tras la guitarra, los Banshees erigiendo un compendio de historias que giran entre lo profano, lo sórdido, alucinaciones de lujuria arraigándose en ritos paganos, mientras que los surcos musicales desenvuelven una colorida espiral de psicodelia, art rock y escalofriante tribalismo.

góticos por automacia

La placa inicia con uno de los clásicos del grupo: Spellbound galopa como surco de viento gracias su batería machacante, bajo inocuo y guitarra de acordes cristalinos, el trabajo vocal es desafiante a la vez que sentencia una conjura que enarbola luz y sombra por igual.

Spellbound


Into the Light abre con un poderoso influjo psicodélico y percusiones tribales, modulando su ritual hacia texturas engañosamente luminosas, arrastrando al escucha por un espiral de pesadumbre glacial. Arabian Knights seduce con su melodía de riffs arabescos, rítmica hondamente danzarina e hipnotismo pop cavernoso que ensancha una penetrante claustrofobia, la cual enrarece la atmósfera hacia de una dramática narrativa lóbrega de sangrientos rituales. 

Arabian Knights

Halloween es una veloz y siniestra elegía que juguetea entre la parafernalia de los disfraces y dulces, desenrollando una sección rítmica enérgica de platillos, cíclicos riffs que arden filosos y un cruel relato de niños envenenados. Monitor es dirigida por percusiones y guitarras distorsionadas que ensanchan un muro de sonido borrascoso, casi épico, gracias a los enormes ecos vocalizados de Siouxie; un corte que empata con las sombras de sus contemporáneos Magazine y Joy Division por su  letra enrarecida y críptica. 

Monitor

Night Shift es un corte denso y nocturno que modula el espectro de guitarras ensordecedoras con la ominosa línea de bajo, apretujando la esencia psicodélica de los riffs contra la percusión machacante; encumbrándose como ejemplo de auténtico post punk vanguardista. La letra se inspira en las andanzas de un asesino serial y su tenebroso rastro de tragedia y sangre. Sin in my Heart ingresa con un sonido más sereno de rítmica apaciguada, guitarras conspicuas y extenuante lamentación vocal que penetra en lo profundo de la consciencia. Su muro de percusiones primitivas recrea una espiral descendente que conjugada a su letra, es un potente canto de desesperada perversión.

Night Shift

Head Cut resulta un perturbador tema de sección rítmica compacta y guitarras rasposas, explotando en un arrabal de psicodélica reverberación, aullidos seductores acercándose a lo vorágine y una galería de imágenes sórdidas sobre canibalismo que salpican sangre y vísceras. Voodoo Dolly concluye el plato con imaginería de ritualísticos embates, el rango vocal de Siouxie es una antesala directa y siniestra a los mejores momentos de Björk, en tanto Budgie, Severin y McGeoch logran hervir sus instrumentos en una tormenta de ecos saturados que viran entre el ruido, una honda sensación de claustrofobia y el poder gótico de la pasión descarnada, suturando el menjurje con su letra: la caída en desgracia de una víctima de magia negra.

Voodoo Dolly


Juju es una obra maestra producida con precisión vigorizante, brotando directamente de la implacable fuerza de los Banshees. La placa logra momentos sublimes y de perturbadora inmediatez, cuya siniestra  trascendencia es fiable en bandas futuras como The Smiths, Ministry, The Smashing Pumpkins y Placebo.


Tracklist:

1.- Spellbound

2.- Into the Light

3.- Arabian Knights

4.- Halloween

5.- Monitor

6.- Night Shift

7.- Sin in my Heart

8.- Head Cut

9.- Voodoo Dolly

Álbum completo en YouTube y Spotify 👻

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