RADIO FUTURA – LA CANCIÓN DE JUAN PERRO (1987)
Otra agrupación ibérica que resulta imperecedera. No son pocas las
opiniones que señalan La Canción de Juan Perro, como el mejor álbum de
rock en español. Cuarto álbum en el haber sonoro de esta banda que nació en
1978 como Orquesta Futurama, con ritmos e ímpetus más orientados al punk de la
primer cepa.
A partir de 1980 se afianzaron el nombre de Radio Futura,
permitiéndose la entrada y salida de distintos músicos, además de la grabación
de tres álbumes de excelente valor, aunque de sonido mutante. Batiendo géneros
y solidificando su resonancia, los hermanos Auserón, Santiago en voz principal
y guitarra, Luis en bajo y coros, junto a Enrique Sierra en la guitarra líder y
coros, Carlos Torero como baterista y Pedro Navarrete detrás de los
sintetizadores y teclados, germinaron sagazmente este cuarto opus.
Apoyándose en una sección de metales, podemos identificar saxofones, trombón y trompetas.
El álbum fue grabado y mezclado en los estudios, Sigma Sound, en
Nueva York, por lo que su producción fue cuidada y elegante. Fusión que se
subleva entre los anhelos musicales, alcanzando un clímax nítido. Encontrando ritmos
caribeños, Rock n´roll a plenitud y algo de rumba, la obra no cae en ninguna de
sus diez canciones, siendo quizá, los 41 minutos de duración, su único punto
débil (aunque bien, eso depende de perspectivas).
El plato fluye perfecto, entre cadencias agraciadas y sus letras poéticas, abriendo maravillosamente con En un Baile de Perros, canción enérgica, donde encontramos en sus dos minutos y medio, ese piano de rock clásico tras una sección rítmica acompasada y guitarras frescas de resonancia post punk à la Elvis Costello, con metales ásperos que desenrollan la letra, una advertencia directa y divertida. El Hombre de Papel arraiga cierto aire vanguardista en sus guitarras bluseras, combinando ritmos directos, el órgano interviene ocasional pero apabullante. Su letra es una declaratoria de guerra contra los demonios que golpean la consciencia.
A Cara o Cruz mantiene como su título enuncia, una dualidad, batiéndose entre un rock contundente, bajo, batería y guitarras que guerrean, y deliciosos cambios afrocaribeños, con teclados y percusiones que explotan en una caótica salsa. Su letra es un acierto, desvistiéndose por completo de la estructura típica de la canción pop e intercalando conflictos personales. Lluvia del Porvenir es otra pieza movida, cuyos ritmos y guitarras se mantienen en la fila de Talking Heads, agraciando su melancólica letra en una influencia soberana, el Pedro Páramo de Rulfo, ni más ni menos.
La Negra Flor es la pieza central del álbum, siendo cumbre para comprender el éxito de este y su estatus como auténtica pieza de arte. Su letra abre cual corola de flor, una historia de sensualidad y prostitución, manteniendo un perfil bajo de reggae, para ascender con fuerza en las guitarras y metales.
37 Grados endulza el oído con nuevos bríos, posicionados plenamente en el rock. Extraordinarios metales y guitarras mesuradas, el órgano aparece de nuevo para rellenar los espacios, permitiendo a la batería estallar en un galope delirante. Annabel Lee destila misterio desde sus primeros acordes. Pista oscura con un eco progresivo y gótico, la letra es una traslación al español, del poema de Edgar Allan Poe.
Luna de
Agosto es desenfadada, retoma el rock, acompañando sus guitarras con
metales y piano luminosos. La Mala Hora se sumerge en el blues profundo
e hipnótico, meditabundo en su letra honesta y descarnada. El Canto del
Gallo concluye originalmente el álbum, con sus alegres melodías de teclados
y percusiones desahogadas. Su letra es una declaratoria de los días, los que
fueron y serán, una promesa relevante por despertar y saberse vivo, aunque
acomedido en problemas.
Álbum sofisticado y rico en melodías, casi simbólico en sus letras, fue
editado en 1987, aclarando que los resultados obtenidos no pudieron ser más
prolíficos: ganaron enormes adeptos en toda América Latina, destacándose en
México, donde permearon varios expositores de rock y pop de la época, los
cuales no lograron emular siquiera, la maestría confirmada por el conjunto de
nombre Radio Futura.
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