DAVID BOWIE – SPACE ODDITY (1969)

 

Sin temor a equivocarme, el que por muchos es considerado el “verdadero” primer álbum de David Bowie (cosa que no es del todo cierta, ya que existe un disco previo fechado en el ´67, adicional de varios sencillos grabados), resultó en un punto de auténtico quiebre para la música pop a finales de la década de los sesenta. La razón: su canción abridora “Space Oddity”, valerosa elegía inspirada en el filme 2001: Odisea en el espacio. Su rasgueo de guitarra acústica que aumenta hasta hacerse perceptible, el conteo regresivo (que ha dado a pensar, tratándose más de una metáfora del efecto adormecedor de la heroína), la exuberancia del mellotrón cubriendo la atmosfera con su efecto, incitando las imágenes estremecedoras de un planeta cálido y la frialdad del espacio exterior. Narrando la historia de un astronauta ficticio, el famoso Major Tom, quien ineludiblemente, a pesar de contar con una avanzada nave espacial, queda perdido en el espacio, cortado de toda comunicación. La siguiente pista, “Unwashed and somewhat slighty Daze” resulta festiva y compleja en su paleta sonora, enarbolando los sentidos gracias a una alocada armónica y sus guitarras densas. “Letter to Hermione”, es una sensible y bella balada, dedicada a una muchacha, cuyo recuerdo queda envuelto por una nostalgia vandálica. “Cygnet Committee” canción meditabunda y edulcorada con diversos efectos en voz, guitarras y más instrumentos, adicional de tratarse de la pieza más larga del plato, una joya folk casi olvidada y de lo mejor del pop experimental y de cámara. En seguida comienza “Janine”, tema folk rock de temperamento relajado, con una letra acerca de una chica en busca de libertad; esta canción podría encontrarse en cualquier compilatorio de canciones hippies de carga más o menos psicodélica. “An occasional Dream” es la pieza más ufana del plato, con vocalizaciones sensibles por parte de Bowie, quien, en cada una de las pistas, explora las múltiples facetas de su voz, la cual iría progresando a latitudes sorprendentes conforme la edad le fue llegando y de igual forma, los discos posteriores. Adornada con guitarras acústicas y flautas, configura bellas melodías que sobresalen como el acto mismo de soñar. “Wild eye boy from freecloud” se acompaña con arreglos orquestales, diáfanos y esbeltos, pop de cámara y balada, digno ejemplo de la mejor música, de una década a punto por concluir y cuya promesa, era la de un futuro más brillante. “God knows i´m Good” es otra pieza acústica, agradable desde la primer escucha y dinámica en su ritmo divertido, cuya letra relatan las aventuras de un bribón que recorren el mundo en busca de cometer robos de poca monta. Esta última pieza, abre paso a la canción que cierra el álbum: “Memory of a free festival”, la cual arranca con un órgano y la voz bien entonada de Bowie, abriendo paso a diversas experimentaciones de estudio, desde audios integrados a la grabación, adicional de una letra que insospechadamente, se torna épica, coral y festiva. Conocido de igual forma como David Bowie o Man of Word/Man of Music, fue lanzado a la venta el 14 de noviembre, cumpliendo recientemente 50 años, teniendo a varios músicos de sesión entre los que se destacan Herbie Flowers, Paul Buckmaster, Rick Wakeman, Marc Bolan y lo que sería el núcleo de los futuros Spiders of Mars: Tony Visconti y Mick Ronson.
Como dato final, el escritor Neil Gaiman y el dibujante Sam Keith, se basaron en la fotografía tomada al joven Bowie en la portada del álbum, para ilustrar a Lucifer Morningstar, aparecido en el número 4 de la serie regular de The Sandman en 1988.



Comentarios

Entradas populares de este blog

LOS TOREROS MUERTOS – 30 AÑOS DE ÉXITOS (1986)

NINE INCH NAILS – THE DOWNWARD SPIRAL (1994)

BLACK SABBATH – HEADLESS CROSS (1989)