RADIOHEAD – A MOON SHAPED POOL (2016)

 



Actualmente, Radiohead es a la música moderna lo que la IA a las herramientas operativas y automatizadas de última generación, situación que irreductiblemente definirá nuestro estilo de vida hacia los próximos años. 

Volviendo a 2016, los oriundos de Abigdon, Inglaterra, lanzaban el que, hasta el momento y todavía después de diez años, es su último álbum de estudio. Arrastrando una trayectoria cuyo sonido fue evolucionando, gracias a las inquietas personalidades de Thom Yorke, Jonny Greenwood, Ed O´Brien, Colin Greenwood y Phil Selway. Sin duda, arquitectos de una compleja morfología resonante, cuyo punto de partida, surgió de la ingenuidad del rock indie semi descremado con cierta influencia del shoegaze (Pablo Honey 1993) hasta consolidarse como estetas experimentales en el amasijo de la música electrónica con sus largos paisajes de capas traslucidas con beats programados y raídas texturas de rock (Kid A 2000, Amnesiac 2001) en un contexto donde se permitieron introducir por igual free jazz, arreglos de cuerdas majestuosos y abstractos retumbos que impactaron profundamente en toda una generación.

encuentra al repetido...

Sin embargo, el camino hacia A Moon Shaped Pool, no resultó sencillo. Para entonces el grupo estaba perfectamente consolidado como uno de los máximos exponentes del rock británico, su destino era incierto. Entre entre 2013 y 2014, algunos miembros daban testimonio en entrevistas sobre la indiferencia que les causaba realizar nueva música para Radiohead, encontrándose ocupados en la diversidad de proyectos personales que les competían. Aunque habría de reconocerles, a pesar de tales afirmaciones, no dejaron de reunirse para (re)trabajar en los temas que finalmente conformarían este disco. 

Echando mano de canciones dejadas en el tintero a lo largo de los años, durante todo el 2015 acudieron a varios estudios en Francia y en su natal Oxfordshire, para grabar las versiones definitvas, dando cierre de este modo, a un ciclo en su carrera y sumergirse en un sonido mucho más atmosférico, por momentos acústico y de regurgitación orgánica. Lanzado el 8 de mayo de 2016, este noveno opus evidencía de manera concreta, la perfección sonora y el empeño de sus perpetradores para desarrollar música que atrae y encapsula con fuerza e intensidad. Si bien, el fuir del álbum en general es sútil e hipnótico, su fuerza radica en la frialdad de sus atmosféras, cuya extrapolación en áreas luminosas y grises, conforman la personalidad del entramado casi filosofico de esta píscina con forma de luna, en un punto de convergencia que ya no vaticina el peligro o la paranoía, sino que sufre desde el epicentro las consecuencias de una guerra invisible que fue perdida hace mucho.

La primera irrupción la tenemos con Burn The Witch y sus cuerdas cuadriculares, percusiones hundidas y vocales languidas como tenebrosas, jactándose de encandilarnos casi inmediatamente, en su juego perverso de ácidas metafóras políticas. 

Burn The Witch

La sinuosa Daydreaming con su resonancia espacial a piano, cual adolorida confesión entre texturas causticas, nos adentra en su letra surrealista, a un entorno perdido de reflexiones psiquicas; aquí la densidad se torna en un amanecer luminoso de matices electrónicos, cuerdas disruptivas y guitarras opacas conformando un castillo sonoro gélido y vertido en un próximo estado del ser.

Daydreaming

Decks Dark es un maravilloso corte colmado de misterio, punteos cristalinos y resonancia ríspida, coros reflexivos de alumbramiento majestuoso y un medio tiempo rítmico que marcha sobre el lóbrego relato de ciencia ficción que divaga con flagelo espiritual. Desert Island Disk es otro corte ambietal y espacioso in crecendo, llevado por una guitarra acústica y percusiones barrocas, ensalsando la intensidad circunspecta de su rica varidad de sintetizadores que avientan una majerada de matices ralos como espectrales.

Desert Island Disk

Ful Stop entra con su flujo enrarecido de pulsiones electrónicas, tensas y derivaciones de sintetizador malicioso, que bien reflejan el lado más inhóspito de la música experimental de los setenta, con el fin de alargar su textura maniaca en fraseos de guitarra corrosivos y una sección rítmica que destila elegancia; edificando un corte texturalmene rico y agitado. 

Ful Stop

Glass Eyes resulta oniríco y emotivo, cuya bella resolana en el arreglo de cuerdas emancipadas, nos conducen por la textura, casi oculta, casi espacial, de un piano adusto y vocales famelicas. Un corte breve pero potente en su hermosa fragilidad. Identikit libera una imaginería fantasmal entre guitarras zigzagueantes y un despliegue ruidista donde la voz, cual elegia eclesiastica, reposa sobre una cama de sintetizadores, en tanto los quiebres percusivos brindan efervescencia a la tensión pictorica del paisaje empañado.

Identikit

The Numbers es un corte arriesgado de matices platino, sonidos interpolados y guitarras con frecuencias cálidas, su ejecución modulada, casi pastoral, permite deslizarnos libremente a través de la opacidad de sus coralidades, letra críptica, capas sintetizadas y cuerdas post apocalípticas.  

The Numbers

Present Tense es una balada con influencia bossa nova; acústica y directa, funcionado perfecta como un refugio a los fantasmas que acosan en la vida cotidiana. Este es un canto que bien muestra la sabiduría de la agrupación ganada con el tiempo.

Present Tense

Tinker Tailor Soldier Sailor Rich Man Poor Man Beggar Man Thief muestra un eje electrónico que abraza la sutileza en el arreglo vocal, agregándole cierta bruma para avanzar diligente en el despliegue repentino de punteos de piano, guitarras y percusiones que colisionan con las cuerdas fulgurantes. La enervante y muy anticipada True Love Waits cierra con espectral hermosura. La textura densa del piano y la voz desapegada rompen irremediablemente el corazón, pasando de una balada añeja, a un armazón sonoro polirítmico texturizado.

True Love Waits

A Moon Shaped Pool renueva la perspectiva de una "melancolía cómoda", en donde música en apariencia cerebral condensa una variedad de emociones que arden y se clavan profundo, dejándonos un sabor de derrota que bien permite reflexionar sobre nuestro presente, incluso, a diez años de su aparición.


Tracklist:

1.- Burn The Witch

2.- Daydreaming

3.- Decks Dark

4.- Desert Island Disk

5.- Ful Stop

6.- Glass Eyes

7.- Identikit

8.- The Numbers

9.- Present Tense

10.- Tinker Tailor Soldier Sailor Rich
Man Poor Man Beggar Man Thief

11.- True Love Waits


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