PINK FLOYD – THE DARK SIDE OF THE MOON (1973)
Condensando la estética exuberante de Meddle (71) y la exploración sonora de soundtracks como More (70), Osbcured by Clouds (72), e incluso el no lanzado Zabriskie Point (70); el grupo precisó en la construcción de atmósferas densas que cruzaran a través del espectro psicodélico y espacial, implantando una decena de texturas electrónicas con las cuales experimentaron con los mejores aditamentos de ese entonces; como la grabación multipista y el uso prorrogado de sintetizadores.
Los vibrantes paisajes obtenidos incluían loops de música concreta, montajes fraccionados, secuencias aceleradas y una concentración cuasi filosófica, dividida en dos partes, acerca de la locura, el paso del tiempo, la muerte y la avaricia en presencia del consumismo en masa; obteniendo una poderosa resonancia emocional.
El Lado Oscuro de la Luna, obtiene su nombre no de una alusión esotérica, sino psicológica, tema que permea durante toda la placa con lento hervor, sin embargo, obtiene un especial alumbramiento hacia el cierre. Speak To Me apertura el viaje con un latido de corazón, integrando loops enrarecidos, cuyo mensaje refiere a un despertar en la vida, tan determinada a factores en apariencia vanos, aunque complejos que afectan sin duda la concepción del mundo tal cual lo conocemos. Breathe (In The Air) es un terso y emotivo canto que intenta revalorizar aquello que nos vuelve seres humanos, con su arreglo acuífero de guitarras bluseras, la línea vocal febril y demás texturas que conforman un todo embelesador.
On The Run presenta una secuencia agitada de reverberaciones procesadas y un loop de sintetizador acelerado, aludiendo a un trance agotador suscitado por el estrés, la vida diaria sometida a la ansiedad. La introducción en Time es una de las más reconocibles en el rock, mediante tintineos y alarmas de relojes sobrepuestos, dejando paso un ritmo pausado que adentra con dureza a una serie de arreglos minuciosos, voces zigzageantes y el repique de un tupido cual cálido solo meta psicodélico. Y como coda protocolaria, tenemos el regreso de la virulencia de Breathe, en donde si bien, después de un día difícil, volver a la protección del hogar es un tibio y merecido consuelo.
En palabras del mismísimo Richard Wright, la titánica The Great Gig in the Sky refiere a la muerte, como un maravillosos cierre del primer capítulo de álbum; donde la cotidianidad y sus repercusiones acechan en cada esquina, hogar, e incluso, transporte público. Orientando su estructura de sonata mediante un piano melancólico y guitarra blusera, una cama de sintetizadores y la interpretación superhumana de Clare Torry, la cual sublima el corte a un nivel supremo donde art rock, jazz y psicodelia convergen para maquilar un abanico de sensaciones que van desde la frialdad, el hervor más armonioso, el temor y la pasión misma encausada por esa voz templaria.
La fastuosidad no tarda en volver con Money, la intro de cajas registradoras y monedas sueltas dan pie a su línea de bajo sistemática, las briosas vibraciones guitarrísticas, el grueso solo de saxofón de Dick Parry, su eficaz batería de jazz fusion y los repiques progresivos que engrandecen la de por si atmósfera de grandilocuencia magnética, donde quizá la crítica al comercialismo y consumo desmedido repercute vigoroso e inteligente.
Us and Them es otro ejemplo de sonata contemporánea, la cual despliega un discurso sonoro elocuente, calmo y expectante, surtido de sintetizadores en claroscuro, su delicioso saxofón y el estallido soberbio de las voces, coros, guitarra y batería convergen hacia una textura agitada de cólera sacramental; aquí el vaivén de emociones sufre un shock continuo, convirtiéndose en una auténtica obra maestra de ejecución y descripción lírica.
Any Colour You Like es otra vertiginosa pieza que vira indiscriminadamente hacia la psicodelia concentrada, la electrónica elemental y cierto furor progresivo de art rock coagulado, realizado a través de efectos y sintetizadores VCS 3, las coordenadas atmosféricas que arrastran al escucha hacia lo recóndito del espacio, hacia dimensiones de orden astral y fisonomías aurales in crecendo. Brain Damage es una oda de space rock inmersa directamente en imágenes de trastorno mental, sirviéndose del ejemplo de Syd Barrett para desarrollar la disertación musical. La maestría del grupo se resume con órgano y guitarra acogedores, ese sintetizador VCS 3 fascinante, las voces metálicas y la sensación sobrecogedora de una extraña epicidad inolvidable.
La final Eclipse es el epílogo perfecto: feroz, altivo, aperturando las fronteras mentales, musicales, espirituales, causales y místicas, dentro de un mismo espectro de instrumentos que convulsionan en un flujo cósmico; y sus frases finales, resultan supremas y verídicas:
Dueño de un mundo conceptual propio, texturizado, inquietante y sumamente característico, The Dark Side of the Moon marcó un antes y un después en la trayectoria de Pink Floyd, catapultándolos hacia el reconocimiento y éxito internacionales; certificándose en ventas de oro y platino, además de anidarse durante 15 años (736 semanas no consecutivas) en las primeras posiciones de la lista Billboard. De este modo, la banda tampoco volvería a ser la misma, ya que obtuvieron tal consistencia musical y conceptual que impregnaron sus placas futuras para inmortalizar su extraordinario e indiscutible triunfo.
Tracklist:
1.- Speak To Me
2.- Breathe (In The Air)
3.- On the Run
4.- Time
5.- The Great Gig in the Sky
6.- Money
7.- Us and Them
8.- Any Colour You Like
9.- Brain Damage
10.- Eclipse


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